Métodos de aborto seguro. El derecho a abortar sin riesgos


En esta nota te contamos cuáles son los métodos de aborto seguro según las
recomendaciones de la OMS, cuáles se desaconsejan y cuáles hay que desterrar.
Por Laura Rosso

El acceso a la atención del aborto en condiciones seguras es un derecho humano fundamental que forma parte de los derechos sexuales y (no) reproductivos de las mujeres y otras personas con capacidad de gestar. Esto implica la obligatoriedad de respetar, garantizar, proteger y promover su pleno ejercicio, en tanto son derechos reconocidos en la Constitución Nacional y en los tratados internacionales y regionales de Derechos Humanos que suscribe el Estado argentino.

Damián Levy es médico ginecólogo, obstetra y miembro de REDAAS (Red de Acceso al Aborto Seguro Argentina) y de la DPSSR (Dirección provincial de salud sexual y reproductiva de la provincia de Buenos Aires). Define como aborto seguro “el que contempla la atención ambulatoria del aborto espontáneo e inducido en el primer trimestre, siempre que las condiciones generales de salud de las usuarias y sus preferencias así lo permitan, con tecnologías seguras (medicamentos y aspiración endouterina), equipos multidisciplinarios técnicamente competentes, manejo del dolor durante el procedimiento y anticoncepción postaborto”. Además, recuerda que la atención integral del aborto es un servicio esencial durante la pandemia Covid – 19.

La atención del aborto seguro debería ser una prioridad en el sector de la salud sexual y reproductiva a nivel nacional e internacional. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda como seguros, para la interrupción del embarazo con menos de 13 semanas de gestación, dos tratamientos: 

Cuando se habla de medicación, el sugerido por la OMS tiene que ver con un tratamiento combinado en el cual se usa mifepristona y misoprostol. La mifepristona y el misoprostol son los fármacos recomendados como estándar de oro por la OMS para el aborto con medicamentos, que además se encuentran en su lista de medicamentos esenciales.

La mifepristona es un medicamento que bloquea los receptores de la progesterona, que es la hormona que está más presente, sobre todo al principio del embarazo, en la persona gestante. Lo que hace la mifepristona es influir sobre esta hormona y hacer que el proceso sea mucho más sencillo para que luego -usando el misoprostol- se pueda producir la interrupción del embarazo de una manera más efectiva, menos dolorosa, en menor tiempo y con más seguridad para evitar, por ejemplo, los sangrados abundantes.

Hasta este momento en nuestro país solo se encuentra disponible el misoprostol y no así la mifepristona. La mifepristona se utiliza en la mayoría de los países donde existe legislación sobre aborto de manera libre o con ciertas restricciones, pero con un marco de legalidad amplio. En Argentina, la mifepristona no está registrada por la ANMAT y se espera que la sanción de la Ley 27.610, el 30 de diciembre de 2020, colabore en ese proceso para que pueda ser utilizada.

El tratamiento combinado de mifepristona y misoprostol es el recomendado por la OMS porque es mucho más corto y efectivo. Tiene entre un 94% y un 98% de efectividad. Sin embargo, si solo disponemos de misoprostol, el tratamiento también es efectivo en un 85%.

Para un aborto seguro, la OMS recomienda usar 12 comprimidos de misoprostol, no menos porque a veces eso puede llegar a generar que haya un aborto incompleto. Aveces, las 12 pastillas no son suficientes y se necesita usar 4 comprimidos más para poder terminar la expulsión.

Nadya Scherbovsky es médica general y de familia. Integra la Cooperativa de Trabajo Salud Integral Limitada, de la ciudad de Córdoba. Dice: “La medicación vino a revolucionar la historia del aborto. Vino a revolucionar las posibilidades que tenemos desde nuestra autonomía para poder acceder a abortos seguros, pensar que la práctica puede ser desmedicalizada, sin la intervención de otras personas, que puede ser donde queramos, acompañadas o solas, dependiendo de los contextos. Hace muchos años se usaban otros métodos que aún se siguen utilizando, aunque no son seguros, como la sonda o los tallos de perejil o las agujas y muchísimos otros, que pueden llevar a que el embarazo continúe y, sobre todo, exponerse a situaciones de infecciones o hemorragias, que son dos de las complicaciones a las que más le tememos de los abortos inseguros. La tecnología médica ha avanzado mucho en otras técnicas que son accesibles y seguras para poder hacerlo sin correr riesgos”.

Nadya agrega: “A veces, en el barrio, lo más practicado y conocido no es lo mejor porque son técnicas que no resguardan la tranquilidad y la salubridad de las personas, no solo en el momento de la interrupción, sino por otro tipo de situaciones que traen infecciones y hemorragias que tienen que resolverse en el sistema de salud y pueden provocar la muerte”.

Siguiendo con los tratamientos seguros para la salud de quienes abortan, la aspiración manual endouterina (AMEU) es, en este momento, el más recomendado para un procedimiento instrumental. Se hace con la intervención de un profesional de la salud que es quien realiza el procedimiento, pero no es necesario que se realice en un contexto de quirófano. Nadya explica: “Puede realizarse en un consultorio común, un espacio de baja complejidad, donde se den, por ejemplo, las mismas condiciones que se necesitan para colocar un DIU. Es importante que la persona que vaya pueda sentirse cómoda, tener un baño cerca, que haya un espacio de recuperación, un espacio para poder limpiar todo el material y un lugar para pensar la esterilización. Todo eso se puede garantizar en un consultorio, en una salita o en un lugar de baja complejidad”. Es muy importante señalar esta situación para entender que, aunque sea necesaria la intervención de un o una profesional de la salud, este tratamiento puede ser aplicado en el primer nivel de atención de todos los centros de salud si tuvieran estas condiciones mínimas y básicas contempladas. “Es muy importante tener condiciones de seguridad y de calidad para las personas que se acercan a los servicios”, subraya Nadya.

Sobre AMEU, Levy dice: “La aspiración por vacío es la técnica quirúrgica más segura, eficaz y recomendada para la evacuación uterina en el primer trimestre, que se puede llevar a cabo de forma ambulatoria en unidades de primer nivel de atención, lo que implica un costo menor para el sistema de salud así como para las propias usuarias en comparación con el manejo intrahospitalario. Involucra la evacuación del contenido uterino a través de una cánula, generalmente de material plástico, unida a una fuente de vacío, lo que permite la inspección visual del tejido ovular.

Si comparamos AMEU y legrado (también llamado dilatación y curetaje) vemos que hay diferencias muy significativas. “La AMEU se hace con cánulas de plástico y el legrado con una cureta metálica cortante, que es como una cucharita que corta y de esa manera se extrae el contenido que está adentro del útero”, explica Nadya. “En la AMEU se necesita una dilatación mínima y en el legrado una dilatación mayor. La AMEU se hace con anestesia local y analgesia (ibuprofeno) y en algunas situaciones se puede hacer con sedación sobre todo si así lo requiere la persona, no porque sea la indicación. El legrado se hace con anestesia general y sedación profunda. Pero mientras más relajado esté el útero, o sea, mientras más anestesia tenga, hay más riesgos de complicaciones, por eso es que no se recomienda el legrado, ya que hay más posibilidades de perforaciones porque el útero no tiene la posibilidad de responder contrayéndose, cosa que sí sucede en el AMEU”.

La técnica del AMEU es a partir de aspiración, a diferencia del legrado que es un raspado que se hace con una cureta. El AMEU puede hacerla cualquier persona que esté capacitada, inclusive hay una guía de la OMS que habla de otres profesionales, no solo mediques, que pueden realizar la técnica del AMEU, a diferencia del legrado que, en general, está habilitado para ginecólogas y ginecólogos, y se requiere de anestesista. En el AMEU no se necesita quirófano, en el legrado sí. El AMEU es un tratamiento ambulatorio y el legrado puede ser tanto ambulatorio como requerir hospitalización.

Levy sostiene que el legrado no se justifica en el manejo del aborto: “Con base en la sólida evidencia proporcionada por la OMS, el legrado uterino instrumental actualmente es obsoleto y se asocia a mayores costos para el sistema de salud por el requerimiento de un ambiente quirúrgico y manejo anestésico especializado; conlleva mayor riesgo de complicaciones, tales como las asociadas al procedimiento anestésico, laceraciones cervicales, perforación uterina y el desarrollo de sinequias uterinas o síndrome de Asherman.”

Nadya agrega: “Si hablamos de las comodidades y posibilidades de las personas qu acompañamos, en general, muchas necesitan que el aborto suceda (‘necesito que esto pase rápido’, dicen en muchos casos), entonces pensar en la AMEU es pensar en una técnica que en menos de 30 minutos se puede realizar sin ningún inconveniente y con una estancia de 4 horas aproximadamente en la institución. En contextos de pandemia, esta corta estancia en la institución también es importante. Con el legrado, la estancia en la institución es mayor, con internación inclusive, que tampoco sería lo que esperamos. La AMEU es una técnica muy económica en relación al legrado, por todo esto es una técnica que debería reemplazar absolutamente el uso del legrado”, advierte Nadya.

Daiana Brelaz es ginecóloga y trabaja en el hospital público Horacio Heller de Neuquén. Dice: “En mi trabajo lo que hago es explicar y charlar sobre las dos alternativas, ventajas y desventajas de cada una y es la persona que aborta la que finalmente decide cual prefiere, en base a toda la información brindada y la situación particular de cada persona. Ya que los dos son métodos seguros para realizar un aborto. Ninguno de los dos deja ‘secuelas’ de ningún tipo, ni en el útero ni en la fertilidad futura. Si elige el aborto con medicamentos, hablando del primer trimestre, se entrega la medicación y la persona realiza el aborto en su domicilio o lugar donde prefiera estar durante el proceso. Si la elección es por el AMEU se cita para realizar el procedimiento en el hospital en días próximos.”

Levy coordina un Centro Integral de Salud Sexual y Reproductiva en Caseros, provincia de Buenos Aires, una organización que trabaja para lograr el pleno acceso de las mujeres y diversidades sexuales a sus decisiones reproductivas, para que sean libres de elegir o no la maternidad, de buscar una vida sexual sin temores a embarazos no intencionales y a infecciones de transmisión sexual (ITS). Cuenta: “La atención es individualizada, de acuerdo con las condiciones generales de la usuaria, el diagnóstico que establezca el personal de salud, las semanas de gestación y las preferencias de la persona que solicita el servicio (incluyendo a niñas y adolescentes, de acuerdo a la normatividad aplicable). En el primer trimestre se priorizará el manejo ambulatorio y con régimen farmacológico siempre que sea posible y la usuaria cuente con un entorno que lo permita, debiendo brindarle a ella y a quien la acompañe durante el proceso, toda la información de forma clara, veraz y suficiente, preferentemente por escrito”. Este Centro brinda atención en casos de IVE/ILE de forma integral y de acuerdo a las necesidades de cada persona. La ruta de atención se inicia, entonces, con la solicitud de turno de la usuaria y también por referencias de instituciones, ONGs y otros actores de la sociedad. Una vez iniciada la consulta, se continúa con el control de seguimiento y se finaliza con el acceso a métodos anticonceptivos, si la persona así lo decide.

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