Socorro Rosa Comarca Andina, 10 años acompañando abortos

La colectiva Socorro Rosa Comarca Andina cumplió 10 años acompañando abortos y lo celebró con un fiestón. En el Día Internacional de Lucha contra las Violencias Machistas, fue un abrazo colectivo, tierno y cálido, donde se entrelazaron y sonaron en voz alta las reflexiones tras la llegada de la ultraderecha al poder. Desde el sur, con la cumbia fondo, el acompañamiento de lxs amigxs y al resguardo de la Santa Gilda, una certeza flotó en el aire: acá estamos, nos tenemos, nos cuidamos. 

“El socorrismo es un quehacer colectivo, hacia adentro y hacia afuera”, dice Ada, de Socorro Rosa Comarca Andina, al abrir este sábado 25 de noviembre el conversatorio que dio inicio a las celebraciones por estos 10 años de acompañar abortos seguros, cuidados y amorosos. La sala del Centro Cultural Eduardo Galeano está llena. 

En la Comarca, esta región anclada al sur de la provincia de Río Negro y al noroeste de Chubut, el socorro comenzó a organizarse en 2013, a penas un año después del surgimiento de Socorristas en Red, para brindar información sobre aborto desde el micrófono de una radio comunitaria. 

Desde entonces, fue tejiendo redes con otras y otres. Redes que sostienen y hacen posible el activismo acuerpado. Por eso, en una ronda de sillas de las que cuelgan pañuelos verdes, violetas y naranjas, están sentadas amigas y compañeras, para compartir sus palabras sobre esta década de trayectoria. 

Participaron del conversatorio Silvina Karakasis, abogada que trabaja con niñeces y adolescencias; Mechi Botana, de la Biblioteca Popular de Lago Puelo; Rocío Jora Jauría, docente e integrante del Consejo Local de las Mujeres de El Bolsón; Andrea Gonzalez, activista de Socorro Rosa Comarca; Luna Novella, socorrista de Las Mutisias Rebeldes de Esquel; y Nadia Mamani, activista de La Revuelta de Neuquén. 

¿Por qué y para qué articular?, es la pregunta. “Porque solas no podemos, eso significa tejer hacia los costados y hacia arriba también”, responde Nadia haciendo referencia a las necesarias articulaciones que desde el socorrismo se han dado con diferentes esferas del Estado para que la ley del derecho al aborto se garantice.

Para la Biblioteca Popular de Lago Puelo, articular con socorristas posibilitó abrir los sentidos sobre el aborto en un espacio donde esa palabra no circulaba. “No había material del tema hasta que llegó el primer libro socorrista”, cuenta Mechi, que desde el 2015 sostiene junto a otras compañeras el espacio de género de la Biblioteca. Estas redes cobran vida en cada tarde de sol, cuando les niñes juegan en la rayuela ESI pintada colectivamente hace algunas semanas en las veredas de la biblio.  

Rocío es docente de ESI y coincide: para ella articular con el socorrismo también es fundamental. “El socorro es un espacio amoroso porque no se queda solo en el aborto, va tejiendo redes en el espacio donde está. Esa es una potencia que hoy más que nunca es importante proteger”.

“Anudarnos mucho más”

Desde el domingo 19 de noviembre, una sensación de profunda tristeza recorre nuestros cuerpos. El proyecto político de Javier Milei y su vice, Victoria Villaruel, no sólo anticipa un tiempo difícil en términos económicos, sino también, representa la encarnadura de los discursos de odio, negacionistas y fascistas que se expresa en hechos concretos de violencia hacia quienes piensan distinto y especialmente, contra los feminismos. 

“Hay un camino andado en materia de derechos que se va a desarmar”, analiza Andrea, socorrista de la Comarca, por eso “tenemos que anudarnos mucho más”, porque “hay una violencia contenida que ahora está legitimada”. 

“En el Socorro somos como las flores que crecen en el cemento”, dice Nadia. “Es tiempo de pensarnos más juntes que nunca, es lo que tenemos que priorizar”. Rocío, a su lado, añade: “La lucha de las Madres y Abuelas late con nosotras”. 

En esta celebración de una década de quehacer socorrista en la Comarca, confluyeron más de cien personas. Contó con la presentación de música en vivo a cargo de  Karikaidia, Paz Romero y la Manada Cantora y de poesía, leída por la poeta y artivista, Marianela Saavedra. 

Después de horas de baile, abrazos y reencuentros, una sensación quedó en el aire: no estamos solas, soles, ni solos. La salida será colectiva.  

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