9 de mayo Paro general: “La movilización permanente será nuestra”

Foto: Rodrigo Néspolo

¿Cómo se preparan los feminismos para el paro del jueves 9 de mayo? ¿Qué miradas se profundizan en relación a esta coyuntura? ¿Cómo confluye la organización feminista para decir basta a la crueldad del gobierno nacional? Una vez más, se pone de manifiesto la importancia de salir a la calle ante la avanzada destructiva sobre derechos conseguidos. Aquí las reflexiones de dos militantes feministas, Nina Brugo y Felicitas Fuertes.

Por Laura Rosso

Nina Brugo, feminista, abogada laboralista y de derechos humanos, militante política y social, cofundadora de la Campaña por el Derecho al Aborto, dice que hoy se encuentra pensando en la gravísima situación que vive nuestro país. “Nunca vimos un gobierno peor. Milei y su vice están golpeando de la peor manera a los sectores populares. Decían que venían a sacar a la casta pero resulta que la casta es el conjunto de nuestro país, la casta son los sectores más humildes, más empobrecidos, que son muchos en este momento. A eso agreguemos un pensamiento fascista al denudo, en el cual pareciera que el principal enemigo somos las feministas. Porque bien se usa a las mujeres que tienen un pensamiento patriarcal sin que se den cuenta de que están actuando en contra de sí mismas. Entonces frente a esa situación no nos cabe más que seguir organizándonos y peleando”.

Felicitas Fuertes es militante peronista feminista, integrante de la organización de base Rodolfo Walsh y asesora de la diputada de la ciudad de Buenos Aires, Victoria Montenegro, que preside la Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura. Felicitas también participó junto a Nina, de las asambleas realizadas para organizar el paro de este jueves, y con compañeras y compañeres del movimiento feminista, rechazan contundentemente la Ley Bases y el DNU. “Creemos -advierte Felicitas- que son mecanismos que está utilizando el gobierno nacional para llevar adelante su plan de empobrecimiento y saqueo. Ponemos especial énfasis en la cuestión previsional que nos parece uno de los puntos más sensibles al feminismo porque tiene que ver con la posibilidad de jubilarse que tuvieron nuestras madres y nuestras abuelas. Sobre eso hay que poner especial atención porque la ampliación de esas políticas, fue un reconocimiento por parte del Estado respecto de las tareas de cuidado, y a quienes ejercieron el trabajo de cuidar, más allá de que en muchos casos trabajaran en la informalidad. Y no queremos que haya un retroceso. Lo que nos preocupa fundamentalmente en este momento es la dimensión de la crueldad que tiene que ver con el retroceso en materia de derechos, de conquistas”.

Nina cuenta que está trabajando para que el Senado no apruebe la Ley Bases “que va en contra de todo lo que logramos y que afecta en forma particular a las mujeres porque es el fin de las moratorias que reconocen el trabajo de las amas de casa y su derecho a jubilarse. No queremos esa ley que aprobó la Cámara de Diputados, yo diría, contra todos sus principios, y muchas mujeres diputadas que no hubiéramos pensado que la votarían, están bajo el dominio patriarcal. Solo les importa intereses espurios”.

Felicitas sostiene que con esta avanzada destructiva se pone en duda que las personas se sientan legítimamente portadoras de derechos. “Se pone en duda el derecho a trabajar, el derecho a viajar en transporte público, el derecho a comer. Y sobre eso tenemos una posición clara: no lo vamos a permitir porque creemos que la dignidad es una dimensión fundamental de la persona humana. Que un espacio político triunfe y sea parte de la conducción del Estado no significa en términos de la democracia, que la población le haya dado un cheque en blanco. Vamos a salir a exigir respuestas razonables en términos de la democracia y de las instituciones porque claramente lo que está ocurriendo no tiene ningún tipo de razonabilidad”.

¿Cómo confluye esa lucha con el movimiento feminista?

Felicitas: Esa lucha no está disociada del feminismo y la contundencia de esta organización se vio reflejada por ejemplo en la marcha del 8M, con cerca de 700.000 personas en los alrededores de la Plaza de los dos Congresos, más toda la representación federal a lo largo del país, que fue la respuesta a los discursos de odio. Se vio también en la marcha universitaria. Los feminismos dijimos presente y acompañamos, profundizamos y difundimos esas luchas porque nos sentimos parte. Ese es un sentido que hay que recuperar. Creo que hay una organización y una puesta en marcha de quienes somos parte de esos espacios de decir “acá estamos”. Porque es la única manera de mostrar una resistencia política fuerte. Queremos generar espacios de reflexión respecto de esta situación de crueldad por parte del Estado.

¿Cómo ven la participación de los feminismos para cambiar esa lógica anquilosada de hacer política?

Nina: De alguna manera yo creo que estamos reaccionando. Con diferentes grupos de feministas que nos hemos organizado durante años y con quienes hemos logrado avances muy importantes en nuestro país que tuvieron repercusión a nivel internacional, como fue la marea verde, estamos actualmente unidas, más allá de las diferencias políticas que podamos tener. Con la Colectiva Feminista Federal nos hemos presentado ante el Ministerio de Justicia para decir que no consideramos que sean dos varones los que ingresen a la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Felicitas: La participación de los feminismos es fundamental, y es parte de la conquista de los derechos políticos, desde el voto hasta ahora. El feminismo ingresa en la política para cambiar también la manera en la que se piensa la política y cómo queremos hacer política. Es claro que vamos a seguir estando en la calle. Pero la trampa de la derecha y de los discursos negacionistas es hacer creer a la sociedad, e inclusive a muchas de nosotras y nosotres mismes, que no estamos movilizadas y que existimos hace cinco minutos. Porque en su lógica perversa cree que por prohibir el uso de la e, que por divulgar discursos de odio que limitan nuestra identidades y que generan desprecio a nuestras colectivos y a nuestra representación identitaria, nos van a desmovilizar. Por supuesto que hay temor respecto de estos escenarios, pero quiero recordar que toda la organización que tenemos como feministas es heredada de la lucha de las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, que nunca se callaron, que no tuvieron miedo, que se enfrentaron a un poder enorme y cruel y aun así estuvieron y siguen estando en la calle.

“La movilización permanente será nuestra”, subraya Nina. “Ahí estaremos, ahí lucharemos en las calle las veces que sean necesarias”.

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