Un libro de regalo

Por los 20 años de la ESI -que se cumplen en octubre- y por los 25 años de La Revuelta Colectiva Feminista -que se cumplieron en marzo-. Un libro que es abrazo y refugio. Cartas a quienes pretenden enseñar ESI. Escritas desde la Patagonia, es eso. Un libro que acompaña la tarea docente cotidiana, que trae deseos, preguntas y esperanzas. Un libro potente y colectivo, como la ESI.

Por Laura Rosso

La presentación del libro tuvo mucho de ronda, de conversación compartida, de diálogo. Fue un encuentro feminista en tiempos arduos, donde el bienestar aparece cuando aparece el encuentro con otres. Hubo voces emocionadas, recuerdos, risas, y también una certeza: la ESI es una herramienta profundamente transformadora. 

El encuentro fue en la Escuela Especial Quelluen, en la ciudad de Neuquén. La modalidad híbrida permitió contar con la presencia de varies autores que estuvieron presentes y otras que pudieron compartir la presentación desde más lejos. Estaban presentes las compiladoras Ruth Zurbriggen y Belén Grosso, y Nadia Fink, de la editorial Chirimbote, que publicó el libro.

La presentación giró alrededor de algunas preguntas que fueron respondiendo quienes escribieron las cartas, junto a las compiladoras y la editora. El libro reúne 22 cartas escritas por 30 docentes, y tiene el sello del diseño de María Reboredo. 

La primera pregunta fue: “¿Por qué dijeron sí a la convocatoria?”.

Las respuestas armaron un mapa situado desde una territorialidad afectiva. 

Apareció la ESI como refugio. Como abrazo. Como abrigo. La Revuelta Colectiva Feminista también fue nombrada así: un lugar seguro adonde llegar. Hubo quienes hablaron del miedo que atraviesan en este contexto actual y la fragilidad que provoca en las instituciones educativas el profundo desfinanciamiento provocado por el gobierno nacional. 

“La ESI es una resistencia amorosa”, dijo una de las participantes. “La ESI irrumpe”, dijo otro docente.

Luciana, desde Ushuaia, Tierra del Fuego, contó que la propuesta de escribir la carta llegó en un momento de desgano y preocupación, sin embargo haberse sumergido en la escritura le trajo  ilusión y entusiasmo.

Como editora, Nadia Fink hizo hincapié en la importancia de hacer libros, de seguir haciendo libros y en este caso, señaló que un libro de cartas conlleva “un momento para detenerse, para volver a ejercitar la mano y tomarse una pausa para leer algo material, encontrar los detalles y sostener lo lúdico”. También dijo que la ESI se defiende situadamente y que las cartas hayan sido escritas desde la Patagonia hace referencia a este territorio tan propio, a esta interculturalidad.

La palabra amorosidad volvía una y otra vez como práctica concreta de trabajo en las escuelas. Porque la ESI permite otra manera de habitar la docencia, de construir vínculos y de mirar a las infancias y adolescencias.

“La ESI moviliza, la escuela también. Permite interpelarla en el día a día, poder interrogarla y pensar juntes es posible gracias a esa huella que deja la ESI y quienes la hacen”, dijo una docente. “La ESI permite encontrar una forma diferente de hacer escuela”.

Las cartas reunidas en el libro nacen de esa experiencia cotidiana: aulas, preguntas, conversaciones, dolores que encuentran palabras que alivian, sentires que empiezan a nombrarse.

Yuliana, activista mapuche dijo que aún sin ser docente, fue invitada a escribir, porque transita las escuelas y contó que en su carta está la anécodta del niño que una vez le dijo: “Me dicen boliviano porque soy negro, pero ahora yo voy a decir que soy mapuche”.

La frase quedó suspendida unos segundos. Ahí se condensaba el corazón político y afectivo de la ESI: la posibilidad de nombrarse, de construir identidad, de existir con otres.

¿Qué sienten al ver sus cartas?, fue otra de las preguntas. “Siento una emoción muy grande y una reparación a esa niña y adolescente dolida”, señaló Ailín, artista plástica y muralista, autora de una de las cartas.

También apareció con fuerza la dimensión colectiva del libro, propia de las pedagogías feministas. Varias personas contaron que escribir las cartas fue una manera de devolver algo de todo lo recibido: “Escribir una carta es además sumar, por todo lo que La Revuelta hizo por la ESI y todo lo que La Revuelta nos da”.

El género epistolar, dijeron, no fue sencillo. Hacía bastante tiempo que muches no escribían cartas. En el libro, una de las cartas está dirigida a la misma ESI. “Le escribí una carta a la ESI como una compañera de vida de muchos años”, contó Tamra, docente y activista socorrista.

Otra autora explicó que buscó anécdotas para construir un texto íntimo y cercano: “Sería otra docente sin ESI”, subrayó Karina, vicedirectora de una escuela primaria. En todas las intervenciones se repetía una idea: la ESI transforma tanto a estudiantes como a quienes la enseñan. “Viví la experiencia de forma progresiva, me di cuenta de que tenía una historia, de que puedo entrar en relación con otras personas para pensar, para contarme, para recorrer este camino”, expresó otra docente.

Las cartas parecen, entonces, puentes. Entre generaciones. Entre escuelas y familias. Entre compañeras e intimidades políticas.

“Brindamos posibilidades de conversación en las familias. Con ESI hay otro futuro”.

“No podemos dejar de vivir la ESI, de defenderla, de festejarla y de leer este libro maravilloso”, dijo con orgullo Eluney, maestra de nivel inicial en San Martín de los Andes.

Cada carta abre preguntas y habilita conversaciones: “Cuando une enseña se llena de preguntas. Cada carta abre una puerta, y también se abre un diálogo con otres”, se escuchó en la galería de Quelluen.

El final del encuentro fue una celebración de la trama construida colectivamente durante tantos años de ESI: docentes, activistas, estudiantes, universidades, escuelas, colectivas feministas, sindicatos, organizaciones comunitarias. 

Una red que insiste y persiste. 

“La ESI hace bien porque nos hace bien”, dijo una de las autoras antes del cierre. “Hace que caminemos juntes, que sigamos haciendo camino”.

Y así llegó la última frase de la presentación, contundente y sencilla a la vez, como una consigna tejida entre muchas manos: “La ESI nos cuida, cuidemos a la ESI”.

Este libro es un manifiesto de ese cuidado.



Para adquirirlo podés ingresar en la web de Chirimbote

En Neuquén ciudad en:

📍Casa Revuelta (Ernesto Sábato 1209, esquina Remigio Bosch).

📍Malapalabra Casa Librera (Mtro. Joaquín González 63)

📍Casa Libra (Islas Malvinas 750, Santa Genoveva).

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