“El acompañamiento es un dispositivo único, maravilloso y singular”

Foto del equipo de investigación junto a Gabriela Luchetti
En 2025, se publicó el libro Soporte comunitario a la autogestión del aborto en la Argentina. Métodos, impacto sanitario y económico e interacciones con el sistema de salud*, con la coordinación y dirección general de Gabriela Luchetti, una investigación colectiva que caracteriza la experiencia de Socorristas en Red, en su acompañamiento en el acceso al aborto.
Por Laura Rosso
En esta nota, Gabriela Luchetti, médica gineco-obstetra y docente en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional del Comahue, con treinta años de trabajo en el servicio de ginecología del Hospital Regional Castron Rendón, de Neuquén, profundiza sobre tres temas que se analizan en el libro en referencia al dispositivo socorrista: “El acompañamiento no es lo mismo que la atención médica”, la satisfacción y el orgullo como sensaciones que caracterizan al acompañamiento, y el estigma respecto de la práctica. Aquí sus reflexiones.
-“El acompañamiento no es lo mismo que la atención médica”
G.L.: Esto me pareció un descubrimiento a lo largo del trabajo. Y lo he discutido públicamente: No digamos ‘estamos acompañando a esta mujer’, la estamos atendiendo, que es distinto. La estamos atendiendo, la estamos cuidando, pero no la estamos acompañando. Acompañar es otra cosa, porque acompañar es una situación de amorosidad que no siempre está, que casi nunca está en la atención médica y eso que yo considero haber sido una médica muy amorosa con mis pacientes, muy preocupada por mis pacientes. Pero era mi trabajo. Y a veces, cuando es tu trabajo y te pagan por ello, podés permitirte, no tener tanto tiempo, estar apurada, tener otras obligaciones. No es lo mismo que la militancia. Yo hago una diferencia. El acompañamiento es una militancia, es algo que te sale de las tripas del corazón. Y eso tiene un componente de amorosidad muy importante, que no lo tiene la atención médica, que es un trabajo que una puede hacer amorosamente, pero no es lo mismo.
-«Satisfacción y orgullo fueron sensaciones mencionadas en la mayoría de las entrevistas realizadas»
G.L.: El acompañamiento es una militancia y entonces hay satisfacción y orgullo por la tarea cumplida, por la tarea que sale bien, ¿no? O sea, hay una emocionalidad puesta ahí. Esto también tiene que ver con la atención médica. La atención médica es un servicio y no siempre tiene emocionalidad. Independientemente de lo que el paciente sienta por su médico que le está ayudando a resolver algún problema, el médico está prestando un servicio para el cual está profesionalizado y preparado. No es lo mismo. Acá hay una emoción y un orgullo puesto en el resultado del acompañamiento. Decir: ‘Ayudé a una mujer a ser libre, a tomar una decisión que es trascendente para su vida‘. Eso me parece re-importante.
-«El estigma tiene consecuencias respecto de las legislaciones y de la práctica médica»
G.L.: La verdad es que a mí el estigma me persiguió muchos años. Yo empecé a fines de los 80 haciendo un curso de epidemiología y para aprobarlo había que presentar un trabajo de investigación. Yo dije ¿cuál es el principal problema que tenemos acá? El aborto, las complicaciones del aborto. Estoy hablando de 1989. Entonces trabajé eso, que era la primera causa de egresos del servicio de ginecología en el que yo estaba. Y era la primera causa de egresos de todos los servicios de ginecología públicos de la República Argentina en aquel entonces. Y lo fue hasta el 2014 más o menos. Después el misoprostol cambió la historia. Ese trabajo terminó en una publicación. Entonces me empezaron a invitar a las radios porque nadie hablaba del aborto en ese momento. Me acuerdo que una de las periodistas me preguntó: “Y usted, ¿cuál piensa que es la solución?” Y me salió solo, no tenía contacto con los feminismos, ni tenía militancia feminista, ni nada. “¿Cuál es la solución? La legalización del aborto porque si lo hacemos legal y lo hacemos en los hospitales esto no va a pasar”, respondí. Cuando volví al hospital casi me comen el hígado mis propias compañeras. “No podés decir eso, cómo vas a decir eso públicamente, vos sos ginecóloga te van a tildar de abortera”.
Entonces ahí había mucho estigma. Luego la militancia feminista empezó a resultarnos protectora en contra del estigma. No era lo mismo militar el aborto desde la militancia feminista aunque fueras médica ginecóloga, que no serlo. Así y todo yo he recibido muchas cuestiones de estigmatización. Y también quiero hablar de la estigmatización del contenido aborto en todo lo que tiene que ver con la formación de profesionales. Por ejemplo, en la Facultad de Medicina hay una estigmatización en ese contenido, es de baja categoría académica. Entonces una de las estigmatizaciones era: ‘Vos que sos tan estudiosa, ¿cómo puede ser que te dediques al aborto? ¿Por qué no te dedicas al cáncer ginecológico, a la fertilidad o a la obstetricia de alto riesgo? El aborto es un contenido estigmatizado, o sea estudiar sobre el aborto, especializarse en eso, estar pendiente de ese tema, trabajar sobre ese tema, investigar ese tema, es de baja categoría académica.
-¿Qué desafíos crees que tiene en la actualidad este dispositivo único y singular llamado “acompañamiento”?
-Con los tiempos que estamos viviendo, confío en la absoluta, enorme y maravillosa creatividad de las redes de acompañantes para superar los desafíos que se vienen. Nosotras apelamos a nuestra creatividad para sortear algunas cuestiones. El acompañamiento es dar buena información y acompañar el proceso, eso no es ilegal en ningún país del mundo, entonces, partimos de una base importante. Se nos van a ocurrir seguramente nuevas cosas como aquellas estrategias primarias, de sacar turno e ir a visitar a los médicos y decirle: “Bueno, vos estás enviándome pacientes, quiere decir que me conoces, quiere decir que confías en lo que yo hago, aliémonos y pensemos cómo nos podés ayudar. Podés pedir ecografías, podés hacer ecografías, podés hacer recetas de medicación”, en fin. Esas alianzas van a seguir, son súper creativas y van a aparecer nuevas.

¿Cuáles son hoy las alianzas estratégicas necesarias para promover abortos libres, cuidados y feministas?
-A mí me parece que las alianzas estratégicas primarias y más importantes son con el sistema de salud formal. Esa es otra discusión: si pensamos que hay un sistema único de salud o si hay un sistema de salud formal y uno comunitario. El sistema de salud comunitario es el instalado en la comunidad, y que resuelve muchas veces, porque ahora estamos hablando del aborto, pero muchas situaciones de salud son resueltas en la comunidad por las personas que se alían en cuestiones mínimas pero que aportan a los sistemas de salud. El sistema de salud formal interviene muchas veces cuando ya hay un daño, pero en todo lo que es atención primaria, que es justamente todo lo que es pre atención, el sistema de salud comunitario funciona siempre muy bien. Entonces cuando hay algún problema las alianzas con el sistema de salud formal son muy importantes. Y en la situación de legalidad en la que estamos, tiene un rol clave. Es un aliado muy importante cuando ya el proceso se inicia, por ejemplo, si la mujer tiene mucho dolor, si siente que está sangrando mucho y la acompañante se siente un poco desbordada, bueno, ahí está el sistema de salud formal que tiene todas las herramientas para calmar el dolor, calmar la ansiedad y resolver si el sangrado es muy importante. Así que esa alianza es imprescindible. Y toda esa maravillosa creatividad que en socorristas tienen con respecto a la difusión, al arte, ¿no? Esta sensación de ‘estamos preocupadas’, pero pudimos un montón de cosas y vamos a seguir pudiendo. Vamos a seguir empujando para adelante, no van a poder con nosotras. Esos caminos alternativos y esas alianzas alternativas con el arte, con la educación, con el ir a las escuelas, con el contar con las pibas, todo eso tiene una fuerza enorme.
-¿Qué agendas son pertinentes hoy a nivel regional para seguir garantizando el acceso a la práctica?
-A nivel regional me parece que la agenda del socorrismo es una agenda que tiene que seguir creciendo y mejorando. La otra de las agendas que se me ocurren, porque son las cosas que yo transito, es la agenda de la educación médica, la educación en enfermería, la educación en obstetricia, que es la agenda que tiene REDAAS (Red de Acceso al Aborto Seguro). Me parece que va por ahí porque había mucho estigma, mucho rechazo, pero si vamos profesionalizando las prácticas me parece que ahí hay una agenda importante.
*También participaron de la investigación como autores y autoras: Santiago Hasdeu, Valeria Albardonedo, Laura Lamfre y María Victoria Alfonso. Colaboradores y colaboradoras: Guadalupe Montero, Gonzalo Soto, Luciana Hita, Ernesto Ruiz y Trilce Reyes Bartoliche.La publicación contó con el apoyo de las Becas SALUD INVESTIGA a proyectos de Investigación 2019-2020, otorgada por el Ministerio de Salud de la Nación, a través de la Dirección de Investigación en Salud.
Para comunicarte con Socorristas en Red, ingresá a: www.socorristasenred.org
