Memoria de mujeres, cuerpos y territorios

En el Día Internacional de los Pueblos Originarios, Socorristas en Red -feministas que abortamos- dialogó con tres mujeres mapuches de la Lof Puel Pvjv quienes, desde Neuquén, cuentan su búsqueda por recuperar los saberes ancestrales que el genocidio intentó borrar, las relaciones conocimiento-cuerpo-territorio y la emergencia de los feminismos. 

Encontrarse, dudar, tejer complicidades y volver a las raíces. Carolina y Natali Mariñanco y Verónica Mijawal son primas y sus caminos confluyeron hace algunos años en el Lof Puel Pvjv de Neuquén, a donde llegaron movilizadas por una búsqueda común: recuperar el conocimiento mapuche. 

“De chiquita pensaba que cuando íbamos a Chile éramos mapuches y cuando veníamos a Argentina no. Porque acá nos decían que no existían”, cuenta Natali, quien empezó su proceso de reivindicación en la universidad. “Para mí fue una crisis muy grande, me sentí engañada por la escuela, por la disciplina”, describe.

Carolina nació en Neuquén, pero se crió junto a su familia en una comunidad mapuche de Chile. Allí compartió ceremonias con su abuelo, lonko* de la comunidad y su papá, que también ocupaba un cargo.

“Teníamos ovejas y hacíamos todo el proceso de la lana hasta el tejido, buscábamos algunas plantas y hojas que sabíamos que servían para teñir”, relata. “Yo la ayudaba a mi mamá y lo tomaba como algo natural, pero ahora me doy cuenta de que son conocimientos mapuches, que no todo el mundo los sabe”.

Aunque no aparezca en su DNI, Verónica elige nombrarse con el apellido de su mamá, Mijawal. A pocos días del último Wiñol Tripantu**, viene revisando mucho sus inicios, esos primeros pasos en la búsqueda del conocimiento de su pueblo mapuche.   

“Yo nací y me crié acá en Argentina, en Neuquén, y en toda mi crianza no se habló casi nunca de lo que tiene que ver con la cultura. Muy pocas veces se logró conversar algo”, señala. 

Fue en su adolescencia que empezó a querer reconocerse como mapuche y un taller de mapudungun***, al que asistió junto a una prima en otro Lof, fue la puerta a la recuperación de sus raíces. Y la llegada al Lof Puel Pvjv se dio así, acompañada.   

“Cuando llega la fecha del Wiñol, con Nati teníamos mucha necesidad de vivirlo. Peti en ese momento ofrece un taller sobre todo lo que es el Wiñol Tripantu, el mapudungun, la cosmovisión y demás. Nos anotamos con Nati, se dio en la universidad. Así se generó este vínculo tan lindo y terminamos formando parte del Lof, queriendo recuperar nuestras raíces”, recuerda. 

Y rescata: “sin su apoyo no estaría en esta posición tan fortalecida. Hoy puedo decir ‘soy mapuche’ delante de la gente y definirlo. Puedo decirme de esta forma”. 

Cuerpo, conocimiento y territorio 

Natali Mariñanco explica que, para la cosmovisión mapuche, hay una relación complementaria entre el cuerpo, el conocimiento y el territorio. “Son indivisibles, es un entramado”. 

“El territorio te entrega un conocimiento, está ahí, si uno se lo quiere apropiar o no”, asegura Carolina y Natali agrega: “Cada territorio tiene su conocimiento y está expresado en el entorno, ya cuando en un territorio hay determinadas plantas, una se da cuenta de las necesidades de ese lugar”. 

Y Verónica suma que “es necesario que haya ese equilibrio en la salud: lo espiritual, lo social, lo psicológico y lo físico, influye todo”. 

“No es lo mismo estar en un territorio en el cual elegimos estar, que uno donde nos sentimos desplazadas o desplazados. Esto ha pasado muchísimo a lo largo de la historia a partir del genocidio”, advierte Natali. 

El avance de las empresas petroleras y el fracking en Neuquén es un ejemplo de cuán dañinos pueden ser para la salud de las poblaciones las intervenciones contaminantes y descuidadas sobre el territorio, frutos del capitalismo más feroz. 

“Nosotros como pueblo sentimos la necesidad de luchar por espacios con menos contaminación, por espacios donde nos sintamos bien”, afirma Natali, porque “la salud no es algo solo del pueblo mapuche, le corresponde a toda la comunidad”. 

Pero, lejos de proponer una mirada única acerca de la salud, la cosmovisión mapuche apunta a complementar desde otro lugar a la médica hegemónica. “A mi hermano le diagnosticaron cáncer en el estómago, pero con las dos medicinas se pudo sanar”, cuenta Carolina.

Feminismos

Los feminismos plantean preguntas, siembran incomodidades y buscan patear el tablero de las desigualdades históricas del patriarcado. “Estamos en proceso de encontrarnos y poder hablar, para nosotras el encuentro entre mujeres es súper enriquecedor”, afirma Natali.  

“La colonización ya fue violenta, fue patriarcal. Hay muchas cuestiones que como humanidad tenemos insertas y es todo un proceso poder deconstruirnos”, señala y advierte: “Sería muy idealista decir que en los pueblos originarios no existe el patriarcado, sí lo que intentamos todas las mujeres en proceso es poder ir reconociéndolo cada vez más”. “Es algo que sale en nuestras reuniones y las mujeres del Lof nos debemos más encuentros para poder seguir reflexionando”, concluye.

* Autoridad política de un Lof que vela por el bienestar de su comunidad

** Ceremonia del Año Nuevo Mapuche

*** Lengua mapuche

Vuelve al inicio