Entonces soñé, el libro de poemas de Irene Cuevas

Por Laura Rosso
Chirimbote es una editorial que siempre busca recuperar otras historias, otras formas de ver el mundo y la vida. Su principal búsqueda es encontrar voces que tengan potencia. E impulsarlas. Voces que Chirimbote descubre y lanza al universo de las infancias, las adolescencias y las adulteces con la misma amorosidad de quien construye colectivamente. Y la voz de Irene Cuevas es una de esas voces. El encuentro entre editorial y escritora se produjo de la mano de la periodista Verónica González Bonet que había realizado un documental sobre la vida de Irene y su lucha por el derecho a la inclusión. Irene tiene discapacidad motriz, visual, hipoacusia y epilepsia. Ese film -que se titula La Ire- le permitió a Verónica relacionarse de cerca con Irene y quererla, además de aprender sobre comunicación, autonomía y apoyos. “Irene fue sumándose a mi vida y a mi familia. Conocerla fue un antes y un después”, recuerda Verónica.
Aquel fue sin dudas un encuentro poderoso, tanto que abrió las puertas del género poesía en Chirimbote para publicar este primer libro de poemas que inaugura ¿tal vez? una nueva colección. Entonces soñé, es el libro de poemas escrito por Irene Cuevas, y el primer libro de poemas de Chirimbote. La presentación fue una hermosa reunión que tuvo lugar en el Centro Cultural Paco Urondo, de la ciudad de Buenos Aires, el jueves 4 de junio por la tarde. El espacio se llenó de música, abrazos, lectura colectiva, y amigues y familiares de Irene que llegaron tanto desde Alta Gracia, Córdoba, como de distintos lugares de Buenos Aires, para compartir esta celebración.


Reflejar su historia: nada que involucre a Irene puede salir mal
“Tanto Irene como su libro son grandes tejedoras de redes, dijo en la apertura de la presentación Checha Merchán, de Chirimbote. Su material ya está en un montón de bibliotecas populares de la Argentina y ese tejido de redes es algo muy potente. Su poesía es íntima, fuerte, clara y precisa”. También estuvo presente Verónica González Bonet, autora del prólogo del libro de Irene, quien luego de contar cómo se habían conocido, leyó con mucha emoción el poema que le escribió Irene para su cumpleaños:
Si fuera por vos
Las vidas transitarían sobre alfombras mágicas.
Las camas serían de capullos perfumados.
La bondad estaría instalada como única opción
Las infancias sonreirían al despertar.
Millones de pájaros alegrarían las mañanas.
La tolerancia se pondría de moda
El pan caliente estaría en todas las comidas
Mensajes fraternos empoderarían la palabra
Nada impediría la felicidad
Ni la justicia, ni la paz.
Las luchas habrían
sido ganadas
y los derechos conquistados.
Y si no fuera por vos, amiga
¿qué sería de mí?
*
Irene, hacia la luz
Cuando caía la tarde, llegó el momento de Irene. La escuchamos compartir su felicidad: “Hola, estoy feliz por estar acá con ustedes”, dijo con la ayuda de la tecnología. Su voz se escucha en la presentación de Entonces soñé, su voz se lee, poderosa, punzante, certera. Contó que empezó a escribir hace muchos años cuando era pequeña y que desde muy chica milita por los derechos de las personas con discapacidad. “Siempre conté mis experiencias, le hablé a la gente sobre discapacidad, sobre los derechos que teníamos las personas con discapacidad”. Cuando le preguntaban qué quería ser cuando fuera grande, Irene decía escritora. A medida que fue creciendo, descubrió que a través de la poesía podía poner en palabras todos los sentimientos que tenía en relación a distintas experiencias de vida y también visibilizar lo que le pasa a las mujeres con discapacidad “y así hacer escuchar mi voz, nuestras voces”.
Fue durante el tiempo de la pandemia, momento difícil, de preocupaciones y angustia, cuando Irene pudo “analizar sus sentimientos escribiendo poesía”. Siempre recibió la asistencia de su mamá y de su hermana Lucía, dos de las mujeres que la acompañan en la vida amorosamente y compartieron la presentación llenas de orgullo.
Irene incorporó sus dibujos a las poesías, así ambas expresiones componen un entramado de sentimientos que, como telas, se deslizan y vuelan para dejar ver sus deseos, sus luchas, la exclusión, sus tristezas y dolores. También el amor de las mujeres que la acompañan en la experiencia cotidiana de vivir. “Mis dibujos como mis poesías me permiten sentirme libre”, dice. Entonces soñé, refleja la pasión de Irene por escribir y su capacidad de conectar con otres a través de las palabras. “Este proceso creativo implicó enfrentar desafíos como la desmotivación, pero me ayudó a pensar en lo que me fue pasando en la vida y también en las necesidades que tengo como mujer con discapacidad y que tenemos todas las mujeres con discapacidad”.




Muches podrán encontrar en las poesías de Irene sus propias historias. Su producción poética es un eslabón más para la lucha por la inclusión: “Mi idea es dar visibilidad a experiencias que viven las personas con discapacidad. A través del libro deseo llegar a un público más amplio y abrir un espacio para el diálogo y la conexión emocional”.
Compartir sus poesías significa para Irene ofrecer nuevas perspectivas. “Las personas con discapacidad sufrimos por un sistema de salud perverso que no nos da las prestaciones y apoyos que necesitamos porque no se atienden nuestros reclamos y se violan nuestros derechos al no protegernos ni resguardarnos de las vulneraciones que sufrimos. Tenemos derecho a tener una vida autónoma e independiente de nuestras familias, a tener la posibilidad de estudiar, de tener un trabajo y una vivienda digna. Derecho a desarrollar nuestra vida como cualquier joven. Nadie merece vivir en un mundo en el que sus derechos no valen. Es necesario que puedan reconocer las virtudes de la diversidad y los aportes que las personas con discapacidad realizan para lograr una sociedad que conceda el mismo valor a todos sus integrantes, respetando la dignidad y advirtiendo que todos podemos estar en algún momento de nuestra vida, incluidos en el colectivo con discapacidad”.
Irene posee una fuerza viva que se expande, que va hacia la luz, como dice uno de sus poemas.
Irene escribe y dibuja para contar lo urgente, para contarse y contarnos.
