Hacerle lugar al miedo: se presentó el libro Cartas a quienes pretenden enseñar ESI

En el Centro Cultural Pampero, un espacio recuperado en Bernal, conurbano bonaerense, donde ocurren jornadas culturales, debates políticos y también se alojan los abrazos cotidianos a actividades socorristas de La Revuelta GBA, tuvo lugar el jueves 13 por la tarde un encuentro que desbordó escucha, voces activistas y resistencia pedagógica. Se presentó Cartas a quienes pretenden enseñar ESI, un libro compilado por Ruth Zurbriggen y Belén Grosso, con la edición de Nadia Fink, de Chirimbote, y el diseño de María Reboredo. Al día siguiente, y para continuar con la trama de encuentros, la cita fue en el local de NiUnaMenos, en la ciudad de Buenos Aires.

Por Laura Rosso

La idea de este libro nació en una cocina, alrededor de una charla feminista entre compañeras activistas y docentes que tejían resistencias para empujar la imaginación más allá. Por eso, Cartas a quienes pretenden enseñar ESI antes de ser libro fue conversación. Ruth Zurbriggen, Belén Grosso y Nadia Mamani conversaban en la cocina de la Casa Revuelta. Eran los últimos días de septiembre de 2024 y la charla giraba en torno a sensaciones, miedos e incertidumbres que compartían docentes de algunas instituciones. Sobre esos sentires que atravesaban el cuerpo, mientras transcurría el primer año de gobierno de Javier Milei, tres compañeras y maestras feministas intercambiaban acerca de experiencias que habían escuchado: una docente que no se animaba a hablar con la letra E en la escuela; otra que encontraba resistencias por parte de la dirección para desplegar los contenidos de ESI, y otras que empezaban a preguntarse hasta dónde podían llegar. El contexto político era adverso y crecía el desmantelamiento de políticas feministas y de género. Entonces apareció una pregunta: “¿Y si hacemos un libro de cartas?”, surgió así, de pronto, como un gesto de complicidad. La premisa de Paulo Freire “al miedo hay que hacerle lugar”, daba el puntapié para lanzar la botella al mar. “Hacerle frente al miedo para que no nos paralice, para poder conversarlo y trabajarlo colectivamente”, dijo Ruth en la presentación del libro. Y quizás ahí está la clave más amorosa y política de este libro. Luego de dos años de trabajo y con una Ley que está a punto de cumplir veinte años, los deseos que circulaban aquella tarde en la cocina de la Casa Revuelta, encontraron el cauce para echarse a andar.

Voces del sur y horizontes de esperanza

El libro reúne 22 textos epistolares construidos por 30 docentes que enseñan en escuelas públicas de la Patagonia. Situar los relatos en el sur del país fue una decisión política. Un posicionamiento claro: visibilizar un territorio que produce saberes, resistencias y alianzas profundas. Entre las páginas del libro se entrelazan voces de distintos niveles educativos e historias diversas de la Patagonia. La Revuelta eligió convocar a docentes de ese territorio atravesado por las luchas feministas y transfeministas, por las organizaciones docentes y sindicales, y por la presencia y la organización del pueblo mapuche. Por eso, Ruth compartió la experiencia de Yuliana, compañera mapuche y educadora de su lof que pone en primer plano la necesidad de reconocer a su comunidad como un pueblo vivo, presente, repleto de saberes y de porvenir. En esos cruces aparece una ESI que se pregunta por las identidades, por los territorios y las formas en que contamos la historia.

En ambas presentaciones, Ruth destacó el formato epistolar como un espacio íntimo y político a la vez, donde se cruzan memorias, biografías, cuerpos y emociones. En las cartas conviven testimonios que conmueven, como el de Verónica y Néstor, una pareja de docentes que le escribe a su hija trans para contarle cómo la ESI les acompañó a acompañarla a ella.

Fotos La Revuelta GBA – Presentación en el Centro Cultural Pampero

Nadia Fink contó cómo trabajó la edición del libro, organizándolo en cuatro apartados: los miedos, las biografías, las experiencias áulicas y las esperanzas. El libro busca transmitir que la ESI se hace de un entramado de empujes colectivos, movimientos sociales, organizaciones feministas y transfeministas, demandas de infancias y adolescencias que se nutren de memoria y resistencia. Nadia subrayó la importancia de la belleza como apuesta del hacer. En tiempos donde todo parece acelerarse y digitalizarse, sostener el papel y estas cartas escritas resignifica el encuentro de los cuerpos en las calles, en las aula, en las cocinas, donde se sigue dando forma a la esperanza y a la resistencia cotidiana para empujar la ESI como forma de abrazarnos. Y también habló de la belleza como una decisión política. Esa puede ser otra clave para leer el libro. “Hacer cosas bellas también es resistir. Y la belleza se propaga”, dijo Nadia. Cuidar las palabras. Elegir los colores. Diseñar un libro que invite a ser tocado, mirado, leído. Darle tiempo a cada carta. Hojear el libro e imaginar la escritura de alguien. “El libro también necesitaba hablar de esperanza”. Una esperanza que se practica. Como la maestra que tapó con su propio cuerpo el pizarrón para que la directora no vea las palabras que había escrito durante la clase de ESI; como el estudiante que reconoció en la frase “identidad de género” aquello que sentía; como las compañeras que, en la cocina de la Casa Revuelta, dijeron: “hagamos un libro”. 

Así, se puso de manifiesto que el libro es encuentro entre compañeras, compañeros y compañeres que piensan la escuela desde la perspectiva de la ESI, que saben de algunos miedos que fueron apareciendo y que tienen disposición a trabajar ese territorio de palabras y cuerpos como refugio. La ESI se vuelve una práctica de confianza. Una forma de hacer lazo. Una pedagogía que escucha y acompaña. Una manera de construir relaciones más igualitarias. Como señala en el epílogo de Bea Greco, en tiempos individualistas la ESI vuelve a poner en el centro la relación con otras y otros; en tiempos crueles, insiste en la escucha, la palabra y la comunidad.

Una pedagogía que se escribe con el cuerpo

“Hay algo profundamente hermoso en que estas cartas hablen de ESI desde las propias biografías. Porque enseñar ESI también implica revisar lo que nos pasó. Preguntarnos qué hubiera ocurrido si hubiéramos tenido otras palabras cuando éramos adolescentes. Qué mandatos aprendimos sobre nuestros cuerpos, nuestros deseos y nuestras formas de vincularnos” señaló Ruth en el Centro Cultural Pampero. Las cartas recuperan esa memoria y se ponen en diálogo con el presente. “La ESI deja de ser solamente una ley o un conjunto de contenidos para convertirse en una experiencia situada: algo que sucede en las aulas, y más allá de las aulas, en los cuerpos, en las historias y en los vínculos”.

Cartas a quienes pretenden enseñar ESI es también un gesto de cuidado. Un modo de decir que enseñar es una forma de acompañar. Que acompañar es una forma de transformar. Y que transformar la vida de otres es una forma de amor. Estas cartas nos recuerdan que podemos contar lo que nos pasa, hacerle lugar al miedo y seguir empujando la ESI, aún más allá. ¡Esperamos más cartas para quienes vengan!

Fotos La Revuelta GBA – Presentación en el local de Ni Una Menos

El libro se puede conseguir en:

@Chirimbote 

@larevueltacolectivafeminista 

@socorristascordobahilando 

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