Nueve años de trinchera: la Feria Transfeminista que Córdoba sostiene desde 2017

Hace 9 años, un grupo de Facebook para intercambiar changas entre mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries se transformó en una feria que hoy ocupa —un domingo por mes— la Plaza Seca de Ciudad Universitaria de Córdoba. Ce, quien integra el espacio como feriante y participa activamente en su organización desde 2023, cuenta cómo la autogestión, el “apañe” entre pares y la presencia travesti trans construyeron, contra el individualismo y el ajuste, una trinchera transfeminista que ahora también se prepara para ser parte del 39° Encuentro Plurinacional en Córdoba.

Por Noe Aguilar Moriena

Hay un domingo al mes en que la Plaza Seca de Ciudad Universitaria de Córdoba deja de ser solamente una plaza. Se llena de tablones, de telas, de manos que arman puestos, de perfumes que se mezclan con el mate y los sonidos de la radio abierta y musicas en vivo. Se llena, sobre todo, de cuerpas. Cuerpas que se reconocen, que se abrazan al llegar, que vuelven a encontrarse feria a feria como quien vuelve a un lugar propio. Ese domingo es el de la Feria Transfeminista, y quienes la sostienen dicen que ahí, en esa plaza, se rompe algo: el algoritmo, el scrolleo infinito, la lógica de competir para sobrevivir.

Ce participa del espacio como feriante y productive desde la primera edición, en 2017, y desde 2023 forma parte también de su organización. Hoy activa junto a Jor, Nuri, Fer, Cande y Bardo para que, mes a mes, la feria vuelva a suceder. Con elle dialogamos sobre los nueve años de un espacio que empezó como una necesidad de encontrarse cara a cara y se convirtió en una economía feminista que hoy, «en tiempos de individualismo voraz», se sostiene con el cuerpo.

De un grupo de Facebook a la trinchera transfeminista

Corría el 2017 y en Córdoba los transfeminismos se expandían como movimiento social, político y cultural. En ese contexto nació un grupo de Facebook, hoy conocido como «Transfeministas Trabajando Cba»: mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries que buscaban generar una bolsa de trabajo transfeminista e intercambiar productos y servicios «bajo criterios semejantes», cuenta Ce.

«La necesidad de un encuentro cara a cara hizo surgir la primera feria, que fue el jueves 25 de mayo del 2017, bajo la consigna: ‘el feminismo es una forma de vivir individualmente y de luchar colectivamente'», relata. Ese jueves, distintxs productivxs se convocaron para ofrecer, vender e intercambiar. Tomaron un espacio público como práctica política y lo convirtieron en escenario: no solo de productos y servicios, sino de vínculos, conversación e información, sostenidos durante nueve años.

Detrás de esa primera feria estaba, sin nombrarla siempre así, la precarización laboral que atraviesa específicamente a mujeres, lesbianas, travestis y trans a la hora de conseguir o sostener un trabajo. Por eso, lo que se organizó no fue un mercado más sino una red capaz de generar nuevas autonomías autogestivas.

«La autogestión que atraviesa a la feria no constituye únicamente una modalidad organizativa, sino una dimensión de nuestra práctica política», define Ce. Nada de eso se decide en soledad sino en asamblea. Ahí se construyeron, durante estos 9 años, los ejes que sostienen a la feria: «la pluralidad de las voces y las experiencias, el sostén horizontal, la escucha y la participación, la necesidad de tejer redes y de construir un espacio seguro de trabajo». Sostener esa forma de organización, dice Ce, implica reproducir redes de confianza como apuesta.

Apañe, no competencia: cuidarse entre feriantes, hacer lugar a las travestis y trans

Desde el comienzo, el posicionamiento fue antifascista y antipatriarcal. Y esa definición traza otra forma de habitar el espacio y de vincularse, por eso, en la feria hay trueque, hay conciencia sobre el intercambio, y hay, sobre todo, algo que se decidió en asamblea y que Ce nombra con una palabra que lo dice todo: “apañe”.

«Se espera, y se espera con entusiasmo, porque si bien es una realidad que quienes trabajamos en la calle necesitamos del mango diario para poder…, esta feria no es solo el intercambio de dinero: volvés a tu casa con el corazón lleno de esperanza y con la emoción de que estás en el lugar correcto», describe. El apañe no es una consigna abstracta, es ayudar a cargar y descargar tablones, caballetes y bolsos. Es que la feria -que por lo general se arma el segundo domingo de cada mes- tenga un costo mínimo sugerido pero que no pagarlo nunca sea motivo para quedar afuera; es, dice Ce, «mirar a quien tenemos al lado» hasta que esa persona se vuelve amigx de feria en feria.

Ese cuidado se vuelve especialmente político cuando se piensa en la comunidad travesti trans, para quienes el mercado laboral formal suele ser hostil o directamente estar cerrado. «Nuestro equipo que organiza mes a mes la feria siempre busca tener a personas travestis o trans dentro de la administración, para darle voz propia y en primera persona a todo lo que atraviesa el colectivo», cuenta Ce. Antes de cada feria hay una asamblea abierta con feriantes donde se recuerda la importancia de esa presencia y se sostiene un acuerdo clave: no feminizar la feria ni a quienes la habitan, ejercitar la pregunta por los pronombres y el lenguaje inclusivo. La feria tiene, además, un espacio de radio abierta conducido por Carla «La Bardo» —»con 100000000000 de aura», se ríe Ce— donde circula mucha voz y participación travesti trans, y donde se reflexiona en voz alta sobre lo que atraviesa social y políticamente al colectivo.

El espacio crece mes a mes, «una oda a la potencia» que reúne emprendimientos y una consigna distinta cada vez, más radio abierta y un show artístico. Pero ese crecimiento conviene leerlo en su contexto porque mientras el individualismo se profundiza como política de época, sostener una economía feminista y autogestiva es también un desafío que se agranda. Por eso la feria no se piensa aislada. Este año trabajaron junto a putas, comunidad anti carcelaria y comunidad travesti trans, y mes a mes se ponen a disposición de campañas de difusión, rifas y colectas de dinero, ropa y alimentos con quien lo necesite. «Buscamos ser una feria con posicionamiento político, y eso es lo que nos da la manija a seguir sosteniéndonos», resume Ce.

Camino al 39º Encuentro Plurinacional

La feria ya tiene la vista puesta en el próximo hito del calendario transfeminista: el 39º Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersex y No Binaries, que se realizará los días 10, 11 y 12 de octubre en Córdoba. «Hay personas que participan en la feria como feriantes que son parte de la comisión de feria del Encuentro, del Pluri», cuenta Ce, y por eso la Feria Transfeminista «va a estar súper presente» en la previa.

La edición número 81 de la feria, el próximo 4 de octubre, será justamente «camino al encuentro plulri»: habrá radio abierta con referentes de la organización del Encuentro, panfleteo y una mesa informativa. Para Ce, ese ida y vuelta es parte de lo que el Encuentro deja «año a año»: «seguir encontrándonos y organizándonos y conociéndonos, buscando estrategias y formando alianzas», dice, «tejer nuevas formas».

Durante los tres días del Encuentro, la feria no va a montar un puesto consolidado —»va a venir gente de otros lados a acampar y a ocupar espacios», explica Ce—, así que les feriantes van a estar repartides por distintos puntos. Eso sí, van a colgar la bandera de la feria como punto de referencia: «si la llegás a ver, acercate, que alguien de nosotres va a estar cerquita».

Vuelve al inicio