“Mi Derecho al Aborto”

Es un proyecto reúne información sobre el estatus legal actual del aborto en Turquía y en el resto del mundo, las prácticas de aborto con medicación y los derechos reproductivos de las mujeres y personas con posibilidad de gestar. Como parte de esa iniciativa, se realizó el pasado 11 de octubre una conferencia internacional a la que fue invitada Daniela Andreassi, de Socorristas en Red. Aquí, un repaso de aquella jornada.
Por Laura Rosso
En el Encuentro Internacional de Luchas por el Aborto, que tuvo lugar el Estambul el pasado 11 de octubre, se compartieron experiencias activistas y de legalización para impulsar el debate respecto de la situación actual en Turquía, donde el aborto es legal hasta la semana 10 de gestación, en un contexto restrictivo que va en aumento. Daniela Andreassi, de SenRed, participó de esa jornada y señala que uno de los problemas que más preocupa es que, practicamente, no hay acceso a abortos con medicación. Por consiguiente, hay mucho desconocimiento de las características y de la efectividad. “En Turquía, las personas solo pueden acceder a abortos que implican intervención en contextos clínicos, lo cual, atenta contra la posibilidad de que accedan a abortos autogestionados y seguros como son los abortos con medicación”.
Daniela fue invitada para compartir las características de la legalización en Argentina y los desafíos que existen desde que se promulgó la ley, sumado a las estrategias para superar obstáculos. También compartió el modelo de acompañamiento de Socorristas en Red, “con todo lo que implica en cuanto a acceso a abortos autogestionados, seguridad de la medicación y lo que significa en términos feministas abortar acompañadas”, señala.
La presentación en Estambul incluyó un raconto de la organización política activista feminista en Argentina a lo largo de las décadas, con el objetivo de llegar a la ley “y las características que tuvo el movimiento que desembocó en la Marea Verde en relación a la interseccionalidad, la transversalidad y la intergeneracionalidad, características que se combinaron y ganaron fuerza hasta hacer eclosión entre 2018 y 2020”. Daniela sostiene que nuestra ley, “por ser una ley joven es más moderna que las leyes de Francia, España y Turquía, que tienen 40, 50 años. Por eso, resulta costoso que se actualicen, sobre todo, para incorporar conceptos, modelos o tecnologías como la medicación para abortar y el aborto autogestionado, o cuestiones como la autonomía progresiva que la ley argentina contempla pero que hace 40 o 50 años era algo en lo que no se pensaba”.
Respecto de la avanzada fascista neoliberal del gobierno actual en nuestro país, Daniela manifestó que “opera sin derogar la ley pero sí impidiendo el acceso por medio del desmantelamiento de los sistemas de salud, fundamentalmente público y el desfinanciamiento consecuente. Entonces imposibilitan el acceso sin pagar el costo social de derogar la ley. Esas trabas, barreras u obstáculos adquieren, con sus matices, características similares en otros países en donde la derecha avanza y, a pesar de que las leyes siguen estando en vigencia, el acceso se ve más y más restringido, por ejemplo en Hungría, en Túnez y en Turquía mismo”.
También llevaste la presentación del dispositivo socorrista…
-Conté cómo es el acompañamiento socorrista, cuáles son los cuatro momentos que involucra, qué hacemos, nuestros posicionamientos y pedagogías feministas, la ética del cuidado que nos damos como socorristas y cómo, desde ahí, nos posicionamos para acompañar abortos. También todas las acciones que nos damos para cuidar la ley, difundirla, articular con el sistema de salud, con los sistemas educativos, sobre todo universitarios, pero también en los niveles obligatorios, para difundir la ESI, e invitar a habitar otras sensibilidades en torno a los abortos, por ejemplo, desde las cátedras abiertas sobre aborto.

Daniela Andreassi en el Encuentro Internacional de Luchas por el Aborto – Estambul
SenRed propone otras narrativas en torno a la desestigmatización del aborto, ¿que compartiste en relación a eso?
-La campaña En un mundo justo las niñas no son madres, la publicación de libros, de libros de poesías, de libros de relatos socorristas, la realización de obras de teatro. Compartí toda esa batería de trabajos para desestigmatizar y normalizar el aborto. Siempre desde la noción de que a la ley hay que hacerla vivir y que eso implica en alguna medida articular con el sistema de salud, pero también reclamarle y generar incidencia para que el sistema de salud cumpla con la obligación y que, en definitiva, la gente tenga más opciones para acceder al aborto que la persona quiera, en las condiciones en las que la persona lo desee, lo decida.
Mencioné también a la Red Compañera, su importancia en nuestra región, los armados entre redes, los encuentros para compartir estrategias y formaciones, por ejemplo, en torno a la seguridad digital o al aborto propiamente dicho. Siempre haciendo hincapié en la importancia que le damos en Latinoamérica a los armados regionales y transcontinentales.
¿Cómo es la situación actual de Turquía?
-Enfrentan algunos retos bastante similares a los que enfrentamos acá con Milei. El gobierno de Erdogan tiene otras características, pero sí que está avanzando en lo que es la reducción del acceso. El aborto sigue siendo legal en Turquía, es legal desde principios de los 80, hasta las 10 semanas de embarazo. Hay casi cero permeabilidad a extender el límite en la edad gestacional. La ley turca es una ley antigua y el entorno es sumamente restrictivo. Erdogan está cada vez más identificado con el conservadurismo religioso, lo cual implica que las posibilidades de acceso se reduzcan un montón. El acceso a educación sexual está muy restringido y el acceso a anticoncepción de emergencia también. Entonces todo eso se va combinando para generar una situación sumamente preocupante que fue lo que dio pie a la iniciativa del Encuentro. Y otra cosa que pasa y que pasa en muchos países del norte y sudeste asiático, que es que el aborto, la lucha por el aborto, no es una lucha en la que se embanderen todos los feminismos. En Latinoamérica tenemos muy asociado aborto y feminismo, y no es lo que ocurre en esas regiones. Lo que necesitan es convocar al movimiento, convocar al feminismo para que se organice en torno a la lucha por el aborto.
¿Qué preocupaciones registraste en torno a la ley?
-La ley turca impone un tiempo de espera obligatorio antes de poder acceder al aborto. Eso implica que el marido tiene que autorizar para que la persona embarazada acceda a la práctica, y además es muy restrictivo para menores de edad que, sí o sí, tienen que contar con el consentimiento parental. Esas cuestiones puntuales, sobre todo la autorización del cónyuge y la imposibilidad de las adolescentes a solicitar la práctica por su cuenta, generan muchísimas trabas y son cuestiones que están muy al tope en su lista de prioridades.

¿Cómo fue esta experiencia en Turquía?
-Estas experiencias son sumamente estimulantes y fortalecedoras para los activismos porque ayudan a ensanchar la visión del mundo y encontrarte con otras formas de respuestas a problemáticas que, aunque tienen sus matices respecto de cada territorio y cada contexto, tienen mucho en común. Porque en definitiva las derechas y los antiderechos se articulan muy bien a nivel transnacional y tienen sus objetivos muy claros. Entonces recuperar de estos encuentros la certeza de que nos enfrentamos a cuestiones similares y que podemos enriquecernos mutuamente, retroalimentarnos. Compartir ideas y estrategias para pensar juntas es fabuloso y necesario. También es vital entender que hay un piso común, no solo de problemáticas, sino también de conquistas, que nos da fuerza conocer, habitar y enriquecernos a partir del intercambio porque nos fortalece como movimiento.
Para cerrar, Daniela subraya que esta conversación internacional recién comienza y juntarse ya es parte de una estrategia. “Encontrarse, intercambiar saberes, ideas, y nuestras distintas tácticas es una estrategia en acción. Después, por supuesto, continuar el contacto y extender las articulaciones. Participaron unas 100 personas de distintas partes de Turquía, y eso es algo importante porque el tema no es solo lo que pasa en Estambul o en Ankara que son las grandes metrópolis sino también los problemas de accesibilidad en las zonas rurales. Las adolescencias y las poblaciones vulnerables y pobres ven exponencialmente incrementadas sus dificultades para acceder a las limitadas posibilidades que provee la ley turca”.
