¡Paola libre!

El Tribunal Superior de Justicia de Córdoba ordenó la libertad de Paola Verónica Ortiz, después de estar más de 13 años presa por una emergencia obstétrica. El martes 1 de septiembre, Paola recuperó su libertad gracias a la fuerza de organizaciones feministas, transfeministas y de derechos humanos.
Por Laura Rosso
“Paola está descansando, estaba muy emocionada y feliz”, cuenta Julia Luna, abogada de la organización Fuerza Chuncana, quien junto a Rocío García Garro, de la Guardia Feminista de Abogadas de Católicas por el Derecho a Decidir (CDD) fueron a buscarla al penal de Bouwer, el principal de la provincia de Córdoba. “Ahí le comunicamos la noticia” dice Julia. Esperaron a que el servicio penitenciario ordenara los papeles y el legajo de Paola, hasta que a la noche pudo salir y se abrazaron.
Ese abrazo fue el martes 1 de septiembre, cuando la justicia de la provincia de Córdoba ordenó la libertad de Paola Verónica Ortiz. Respondía así al pedido de revisión de su condena presentado por las abogadas.
Paola había sido condenada a cadena perpetua en el año 2012 por una emergencia obstétrica, un parto en avalancha por el cual fue acusada de homicidio agravado por el vínculo. Estuvo más de 13 años presa hasta que recuperó su libertad gracias a la fuerza de organizaciones feministas y de derechos humanos y la convicción que tuvo Paola para cambiar su propia historia.
En abril de 2024, Católicas por el Derecho a Decidir, presentó un recurso de revisión para que la sentencia sea revisada con perspectiva de género y conforme a los estándares internacionales.
Una condena injusta y misógina
La sentencia emitida el martes permitió la libertad de Paola. El recurso de revisión fue interpuesto por las abogadas Julia Luna y Rocío García Garro, en contra de la sentencia del 2015 dictada por la Cámara en lo Criminal y Correccional de la ciudad de Villa María, que dictaba la prisión perpetua. Era una condena misógina e injusta porque se trató de un parto en avalancha que Paola atravesó completamente sola, sin asistencia médica y bajo un entramado de violencias físicas, económicas y sexuales. “En el expediente no había prueba alguna que permitiera sostener la hipótesis de un homicidio”, sostiene Luna.
Acompañamiento feminista
El acompañamiento de organizaciones feministas durante todo el proceso fue fundamental. Varias organizaciones de derechos humanos y académicas se presentaron como Amicus Curiae que advirtieron sobre la ausencia de perspectiva de género con enfoque interseccional, y el uso de estereotipos sobre el rol materno. Tampoco se tuvo en cuenta que no había terminado la educación primaria, la ausencia de redes de contención, un contexto de precariedad y violencia de género.
Paola logró hacer escuchar su voz. Y la potencia de los feminismos fueron el cauce para transformar su realidad.
Su condena estuvo plagada de violencias por las condiciones de vulnerabilidad que atravesaban su vida. El Tribunal Superior de Justicia reconoció que en la revisión anterior “no se adoptó un enfoque de interseccionalidad que permitiera visibilizar la confluencia del género con la precariedad económica, el historial de victimización y la violencia familiar”, y modificó la condena de prisión perpetua para fijarla en 13 años, 9 meses y 26 días, al reconocer la existencia de circunstancias extraordinarias de atenuación, entre ellas el contexto de vulnerabilidad, pobreza y violencia que atravesaba. Esa sanción era equivalente al tiempo que ya llevaba detenida y como consecuencia, se ordenó su libertad.
El concepto de interseccionalidad fue desarrollado en instrumentos internacionales y en recomendaciones del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW).
El caso de Paola da cuenta de la situación en la que se encontraba, atravesada por la vulnerabilidad, la pobreza, la falta de capital cultural y una historia de violencia que no fue debidamente considerada por los tribunales intervinientes. Fue por eso, que revisó la interpretación de los hechos a fin evitar decisiones basadas en estereotipos o en una apreciación incompleta de las condiciones estructurales que atravesaban la vida de Paola.

“Mala madre”
Se la había catalogado como “mala madre” por ocultar el embarazo, no realizarse controles médicos, no acudir al hospital al momento de parir y no haber cortado el cordón umbilical. Se le reprochaba por no tener conocimientos médicos aun habiendo parido con anterioridad, por parir en soledad, por haber nacido donde nació, por haber sufrido violencia y por sufrir una emergencia obstétrica.
Mónica Menini, presidenta de CDD y abogada referenta feminista vuelve sobre esta historia y dice: “Paola estuvo presa durante 13 años en la provincia de Córdoba. Las abogadas de la Guardia Feministas de Católicas por el Derecho a Decidir la encontraron presa y pudieron conversar con ella y decidieron presentar un recurso de revisión ante el Tribunal Supremo de Justicia de Córdoba. El Tribunal aceptó ese recurso de revisión y analizó todos los atenuantes que tenían que ver con esta causa, luego de que el movimiento feminista presentara trece Amicus en esta causa que acompañaban el pedido de revisión”.
Paola en libertad
Fue una conquista del movimiento feminista, transfeminista y de las organizaciones de derechos humanos que acompañaron esta lucha. Su libertad fue uno los reclamos que tomó el movimiento feminista para que Paola pueda estar presente en el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries, que se va a realizar en Córdoba el 10, 11 y 12 de octubre “Entonces esa incidencia por parte de los feminismos y de los transfeminismos, tuvo sus frutos”, sostiene Luna. Y agrega: “Esta es una sentencia que sienta un precedente en materia de derechos sexuales, reproductivos y no reproductivos y sobre todo en materia de justicia, de justicia reproductiva, de justicia social, porque la condena a Paola era una condena plagada de estereotipos de género, de los estereotipos de la buena o mala madre. estereotipos tales como que no cortó el cordón umbilical y por lo tanto eso demostraba una intención homicida, que había parido con anterioridad y por lo tanto sabía cómo parir. Se le exigía así conductas de superheroína, de supermujer para atender su propio parto, que había sido una emergencia obstétrica en un contexto domiciliario”.
La justicia aplicó la perspectiva de género que era uno de los planteos que habían realizado las abogadas mediante el recurso de revisión presentado en 2024. “Ahí habíamos solicitado que se aplique la perspectiva de género conforme a los estándares internacionales como en el caso de Manuela versus El Salvador, de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que es un caso de similares características”, revela Luna.
Hoy Paola está libre y la celebración de esta decisión encontró abrazos que representan el triunfo del movimiento feminista y transfeminista, tanto de Argentina como de la región.
Católicas por el Derecho a Decidir acompañó a Paola haciendo visible su historia. Empezaron con la convocatoria a la Mesa por la Libertad de Paola, a la que se sumaron organizaciones, referentas y compañeras de todo el país y de la región, para pedir por su libertad. Una compañera Trabajadora Social del Equipo de Salud de CDD acompañó presencialmente a Paola durante los últimos meses.
Esta lucha hoy tiene como final el triunfo de haber logrado también que la justicia revisara aquello que parecía incuestionable. Con el acompañamiento de los feminismos y transfeminismos se consiguió disputar esa sentencia, a pocas semanas del 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries.
