Red Compañera: una fuerza colectiva regional

Camila Santamaría es acompañante de abortos en Las Parceras, Colombia, desde donde resisten con organización colectiva y construyen redes de confianza y cuidado que ponen en el centro a la persona que va abortar. “Queremos que nadie tenga que atravesar su aborto de forma insegura o en soledad”, dice. Con ella continúa la serie de entrevistas a activistas de la Red Compañera de América Latina y el Caribe.
Por Laura Rosso
Camila tiene 32 años y desde 2023 forma parte de Las Parceras, una colectiva feminista de acompañamiento en aborto de Colombia. Cree profundamente en “el poder de la juntanza y la organización colectiva”, así define las herramientas con las que defienden la autonomía y sostienen el cuidado para garantizar que todas las personas puedan tomar decisiones libres sobre sus cuerpos y sus vidas. Por eso, señala que acompañar abortos es “profundamente político y en cada acompañamiento se vislumbran las barreras que persisten al día de hoy”. Porque aún con el marco legal que existe en Colombia, el acceso a la información es desigual: “Persisten barreras en el sistema de salud incluso con la sentencia actual, el conflicto armado en los territorios, los contextos sociales y el estigma social, dificultan que las personas puedan realizar sus abortos. Ser parte de la Red Compa con Las Parceras nos permite sentir ese apoyo colectivo y regional, nos sentimos acompañadas y fuertes ante el fascismo y el avance de la ultraderecha que estamos atravesando en Latinoamérica, resistimos en colectivo y seguimos acompañando a mujeres y personas que requieran y busquen un aborto acompañado y digno”.
¿De qué manera se produce el acercamiento de Las Parceras a la Red Compañera?
-Las Parceras fue una de las colectivas que estuvo desde la conformación de la Red Compañera, inició como una forma de soñarnos regionalmente y la necesidad de fortalecernos, se apostó a compartir nuestros saberes entre las organizaciones. Estuvimos en el Grupo Impulsor hasta esta última asamblea y como colectiva le apostamos al recambio de las instancias de coordinación, siempre muy agradecidas con la Red Compa por hacernos más fuertes y permitirnos aprender de otras y en este presente con la avanzada del fascismo y los antiderechos debemos seguir fortaleciéndonos y resistiendo como una fuerza colectiva regional.
En 2022, Colombia eliminó el delito de aborto hasta la semana 24 de gestación, a través de un fallo histórico de la Corte Constitucional, aún así, ¿cuáles son los obstáculos, barreras y trabas que existen para acceder a un aborto seguro en el sistema de salud?
-La sentencia C-055 del 2022 es un avance enorme y un fallo histórico que defendemos y abrazamos, sin embargo en el sistema de salud persisten barreras que retrasan e incluso niegan los servicios de abortos a mujeres y personas que los solicitan. En Parceras, a través de nuestra línea llegan mujeres contándonos sus experiencias en servicios de salud, muchas veces les niegan que están afiliadas a empresas prestadoras de salud, que son las que deben prestar los servicios de IVE, y lo niegan con argumentos como que su afiliación no está activa. Pero eso es falso. Entonces dilatan las respuestas para que avance el embarazo, reciben tratos hostiles o estigmatizantes juzgando sus decisiones, y estas barreras aumentan conforme se acercan con embarazos de más semanas, las barreras territoriales son bastante complejas ya que en zonas rurales y en conflicto armado muchas veces está muy restringido el acceso a los servicios de salud, así que estas personas deben movilizarse a cuidades más grandes para acceder a un aborto. Y algo muy común es que las que consiguen que les entreguen los medicamentos las mandan a casa pero no hay un acompañamiento de estas personas, persisten estas lógicas institucionales donde las mujeres terminan teniendo abortos con miedo y en soledad.


¿Cuáles son algunos de los aportes a esa mirada de despenalización social para hablar de aborto como una experiencia cotidiana?
-En Parceras le apostamos a generar conversación amplia y pública sobre el aborto. En nuestras redes sociales buscamos nombrar el aborto con un lenguaje claro, cercano y libre de estigma, lo cual contribuye a desmontar los mitos y los discursos que históricamente han buscado aislar a quienes abortan y no hablar de su experiencia sino mantenerla en secreto como una experiencia negativa que no debe repetirse. Asimismo buscamos en nuestros acompañamientos generar un espacio libre de culpa, cuidado y amoroso. El voz a voz tiene una fuerza enorme: cuando una persona vive un acompañamiento respetuoso y libre de juicios, muchas veces comparte esa experiencia con otras personas de su entorno. Así se van tejiendo redes de confianza que transforman imaginarios y muestran que abortar no es una experiencia excepcional ni vergonzosa, sino una posibilidad que forma parte de la vida reproductiva de muchas personas.
¿Cómo es el trabajo regional que llevan adelante para producir esas transformaciones sociales tan necesarias?
-Sólo de forma colectiva se producen esas transformaciones que tanto queremos. Regionalmente compartimos desafíos comunes, como el avance de los movimientos antiderechos, la persistencia del estigma y, en muchos lugares, la criminalización del aborto y de quienes acompañamos. Frente a eso, la Red Compañera nos permite responder de manera articulada, fortaleciendo nuestras capacidades y construyendo estrategias colectivas. Producimos conocimiento e investigación feminista desde nuestras propias experiencias y construimos respuestas políticas que nacen de las realidades de nuestros territorios, no de la academia tradicional, sino a partir de los saberes colectivos. Es una forma de reconocer que las acompañantes también generamos conocimiento como parte de esa transformación social y de la agenda abortera regional.
La Red Compañera teje su trama latinoamericana y caribeña con el horizonte de aborto libre, ¿cómo se fortalece ese recorrido ante los desafíos que existen?
-Las Parceras tiene como prioridad la defensa del aborto libre, sin causales ni límites de semanas y la articulación con la Red Compañera es la posibilidad de ese fortalecimiento más allá de las fronteras, permite reconocernos como parte de una lucha común en America Latina y el Caribe, incluso en contextos restrictivos y de prohibición y responder de manera organizada a estos desafíos que enfrentamos. A través de encuentros regionales y asambleas buscamos compartir saberes, construir nuevas estrategias y herramientas y sostenernos a quienes acompañamos abortos.
