“Cada vez que alguien aborta, favorece el ejercicio de la plena soberanía sobre nuestros cuerpos”

Andrea Gisel Gutiérrez Pastrana forma parte de Socorro Rosa Rabiosa desde 2023 y acompaña la decisión de abortar en el sur de Chubut y Santa Cruz, Patagonia Argentina. Es docente, comprometida con la educación pública y la construcción de una educación sexual integral inclusiva, decolonial y en clave de género. Le gusta la poesía, la escritura y las prácticas artísticas, especialmente el collage. Con ella concluye el ciclo de entrevistas a activistas acompañantes de aborto de la Red Compañera de América Latina y el Caribe.
Por Laura Rosso
Cuando desarrolla su actvismo, Andrea siente que detiene el tiempo para destinarlo a alguien que no conoce pero que confía en que la experiencia del aborto puede ser digna, segura y libre. Nombra el aborto como una práctica pedagógica territorial colectiva y dice que los aprendizajes nunca son individuales: “Son entramados entre quienes acompañan y quienes abortan, entre quienes abortan y otras personas que necesitan información, entre quienes abortan y el sistema de salud, entre quienes abortan y sus propias militancias”, señala.
Acompañar abortos le permite reafirmar constantemente su compromiso con la otredad. “Un compromiso ético y político que se desenvuelve en entramados feministas donde resignificamos el aborto y resistimos para cuidar la vida, los cuerpos y la salud integral”, subraya. Como profesora en Ciencias de la Educación, abraza la pedagogía socorrista para poner en tensión las pedagogías de la crueldad y habitar otras maneras de democratizar los cuidados que desarticulen prácticas de estigmatización, violencia y estereotipos sobre las maternidades y la sexualidad. El socorrismo también le posibilita ser mejor docente: le devuelve lo comunitario y la posibilidad de abrazar la ESI en espacios no institucionalizados. “A partir de mi activismo socorrista, habito otras formas de abordar la sexualidad en todos los ámbitos en los que transito y otras formas de pensar y hacer la ESI. Aprendí que la escucha es una práctica atravesada por la ternura y la amorosidad que se despliega en un encuentro de reconocimiento mutuo pero que debe salir del colonialismo discursivo. Las voces son un instrumento político”, apunta.
¿Qué otras tramas proporciona la Red Compañera?
-Nos permite sabernos en alianzas feministas con otros territorios del sur global, identificando estrategias, debates y deseos compartidos. Formar parte de una red más amplia nos permite como feministas co-construir epistemologías no occidentales, epistemologías que se ubican en discusiones que son propias de nuestros pueblos, comunidades y territorios. Y así consolidamos saberes colectivos que nos permiten seguir defendiendo el derecho a la autonomía y el goce de nuestros cuerpos. Compartimos luchas, encuentros e intercambios que permiten fortalecernos como grupas y como feministas.
¿Cuál es tu reflexión ante un gobierno nacional de ultraderecha que desmantela políticas públicas de género y salud?
-Estamos en un contexto de extrema crueldad que profundiza la mercantilización y división colonial de los cuerpos y sostiene la premisa de restaurar valores tradicionales. La agenda conservadora romantiza las maternidades y las familias, demoniza el aborto y recorta políticas que cuidan, que alojan derechos que permiten hacer de esta vida, una vida más habitable para quienes históricamente ha sido más dolorosa. Impulsar la familia como una unidad reproductiva, requiere el ejercicio de la violencia contra las mujeres, la dueñidad, disciplinamiento y obediencia para que volvamos al lugar asignado históricamente. Por eso, nuestros cuerpos se constituyen hoy más que nunca en un campo de batalla.
¿Qué representa el aborto para la ultraderecha?
-El aborto para la ultraderecha es una piedra en el zapato porque trastoca el sistema patriarcal capitalista y nos devuelve a nuestro cuerpo como el principal territorio de cuidado. No es menor que algunas de las estrategias de la ultraderecha sea el uso y el ataque a través de los medios de comunicación hacia los feminismos, el accionar organizado contra los derechos que han sido conquistados y no solo lo hace difundiendo información falsa, sino también reviviendo sectores conservadores que actúan bajo la presunta ideología de género o movimientos contra la ESI.



¿Qué ocurre en el territorio donde acompañan?
-Las políticas de recortes se han recrudecido y el acceso a la IVE y a la ILE se encuentra cada vez con más obstáculos y barreras, profesionales que antes trabajaban en el sistema de salud público han pasado al sistema privado, hay falta de medicación, información errónea sobre la ley o incluso en algunos casos se dice que la ley ya no está en vigencia, ni hablar de los malos tratos y las dilaciones en los tiempos. Sabemos que en este contexto de empobrecimiento, recortes, creciente odio y vulneración de derechos, no todas las personas abortan en las mismas condiciones de igualdad. Por ende, se acrecientan las desigualdades que están atravesadas por trabajos opresivos y que no permiten el tiempo para el aborto a personas que no cuentan con obra social y que atraviesan consumos problemáticos o problemas de salud mental, entre otras condiciones.
¿De qué modos acciona SenRed contra las malas prácticas?
-Desde SenRed articulamos los acompañamientos a través de consensos que se logran en encuentros presenciales, mediante diálogos y debates, lo que nos permite generar estrategias para hacer frente a las violencias institucionales que se despliegan en el sistema de salud y también en otras instituciones en general, como en los medios de comunicación, en el sistema educativo, en el Estado mismo. Pero también sabemos que aunque no haya encuentro presencial, siempre se cuenta con una grupa amiga, una militante, une compañere que nos tenderá una mano o nos habilitará una experiencia territorial de la cual podemos inspirarnos o a partir de la cual podemos pensar en nuevas intervenciones.
¿Cómo es el trabajo que llevan adelante para promover narrativas aborteras?
-Desde Socorro Rosa Rabiosa, como también desde la Red, reconocemos que nada puede llevarse adelante sin la construcción colectiva y la creación de redes de confianza. En este sentido, como parte de la política socorrista, tratamos de sistematizar nuestras experiencias de acompañamiento, de ponerlas en diálogo y de fortalecerlas a partir de intercambios y reflexiones compartidas que nos permitan luego construir saberes, socializarlos, ya sea a través de actividades, talleres, escritos o participaciones en diferentes instancias comunitarias o institucionales. Nos proponemos que estos saberes construidos, estos saberes aborteros, disputen las epistemologías hegemónicas, académicas y occidentales, acercándolos también a los ámbitos educativos que muchas de nosotras habitamos cotidianamente. Desde esta perspectiva, cuestionamos una Educación Sexual Integral tradicionalmente reproductivista y moralizante para abrir paso a una ESI no reproductivista centrada en los derechos, las autonomías, los cuidados y la justicia reproductiva. Construimos narrativas no hegemónicas que visibilizan no solo a la colectiva, sino también las epistemologías construidas en la Red en torno a la medicación para abortar, así como aquellas herramientas pedagógicas que aprendemos y fortalecemos en las militancias cotidianas que llevamos a los diferentes ámbitos. Habitamos nuestros territorios con compromiso militante, con representatividad y la convicción de dignificar estos saberes, sosteniéndolos con orgullo feminista.
¿Qué representa el tejido regional y colectivo que impulsa la Red Compañera?
-Representa un entramado de reciprocidades, porque nada sería posible sin la generosidad de cada une, si cada une no brindara su tiempo para disputar al capitalismo atroz que vivimos, si cada une no dispusiera de su saber y su experiencia respecto de los feminismos y el aborto. En esta trama nos sostenemos todes y quienes insisten en la destrucción de la vida, saben bien que este tejido no se puede romper. Porque nosotres, a diferencia de la ultraderecha, sabemos que la existencia es colectiva, que si sostenemos la Red y colectivizamos los dolores activamos la acción, que la vida solo se sostiene en conjunto y con ternura.
