Abortos libres de los ojos del patriarcado

Milena es acompañante de abortos e integrante de Red Compañera – Chile. También socióloga, experta en políticas públicas del cuidado e investigadora social, magíster en género y cultura latinoamericana. Con ella continuamos la serie de entrevistas a activistas feministas de la Red Compañera de América Latina y el Caribe.
Por Laura Rosso
¿Qué te ha permitido conocer la experiencia de acompañar abortos y ser parte de la Red Compañera?
-Me ha permitido conocer concretamente otras experiencias de articulación de activistas acompañantes de abortos en todo el territorio, que bajo principios compartidos como la democratización de los abortos, la justicia feminista, el acceso igualitario, entre otros, implementan estrategias acordes a sus realidades políticas, culturales y territoriales. Mirarnos, escucharnos y acompañarnos nos ha permitido estar en un gran tejido que ha resistido y ha crecido. Habitar con otras activistas aborteras, nos permitió a nosotras en Chile impulsar y sostener estrategias de acompañamientos feministas que se multiplicó por todo nuestro país. Junto a la Red Compañera hemos organizado actividades feministas públicas que han tenido un importante impacto en el feminismo local con organizaciones como redes de profesionales y redes de abogadas feministas que fortalecen y animan los diversos tejidos del feminismo.

Las causales en Chile son tres: Peligro para la vida de la mujer, inviabilidad fetal de carácter letal, y embarazo por violación. En tiempos en que la crueldad se profundiza y crece junto con el desprecio hacia mujeres y otros cuerpos gestantes, ¿cómo construir transformaciones sociales desde los feminismos?
-La transformación social en el sentido de la Ley de tres causales que existe en Chile, consistiría en que: primero: Toda(s) la(s) mujer(es), jóvenes y niñas que se encuentre en estas tres situaciones críticas (descritas en la pregunta) cuente con la información adecuada para solicitar la Ley 21.030. Segundo: Que cuenten con las condiciones sociales y económicas para poder asistir hasta un servicio de salud sin miedo a las estructuras sociales patriarcales que deba enfrentar / atravesar para acceder a la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Tercero: Que fueran atendidas (las mujeres) con toda dignidad y diligencia para realizar este procedimiento de salud, es decir, el aborto. Es posible que no tenga otra posibilidad de ir al Hospital o Servicio de Salud. Cuarto: Que se valore la vida y condiciones de salud integrales de mujeres, jóvenes y niñas por parte de todas las instituciones sociales especialmente quienes trabajan en cualquier nivel de un servicio de salud donde se realicen abortos.
Los feminismos marcamos nuestra hoja de ruta defendiendo los proyectos de vida de las mujeres, jóvenes y niñas; exigimos a todas las instituciones sociales que incorporen enfoques de trabajo que permitan reconocer las discriminaciones que existen sobre las mujeres y los estereotipos de género que las posiciona como cuerpos llamados a la maternidad obligatoria. Al interior de los servicios de salud públicos y privados, existen profesionales feministas que desde sus labores permiten y defienden los derechos sexuales y (no) reproductivos y es en conjunto con ellas que se pueden mejorar las experiencias de quienes necesitan acceder a la Ley IVE.
Con la asunción de José Antonio Kast, un presidente ultraconservador y católico, se ponen en jaque las tres causales, ¿cómo viven esta preocupación respecto de los derechos de las mujeres y diversidades?
-Estamos preocupadas sobre la posibilidad de retroceder en lo avanzado. Vemos cómo se han frenado en otros países políticas sobre derechos sexuales y reproductivos, aparejada con una reducción de presupuestos en programas sobre mujeres y poblaciones vulnerables. Hoy en Chile se cuestiona incluso la existencia del Ministerio de la Mujer desde las nuevas autoridades recién electas. Sabemos que vienen tiempos difíciles en este sentido. Es inevitable mirar lo que pasa en Argentina, se ha estrechado el acceso a los derechos y especialmente el acceso a la Ley IVE/ILE. Esperamos poder estar organizadas para crear nuevas y mejores estrategias que nos permitan a todas, seguir eligiendo nuestros proyectos de vida y que todas podamos vivir una vida libre de violencias.
¿Cómo caracterizas a este espacio colectivo que es la Red Compañera, cuyo horizonte es el aborto libre?
-El aborto libre es la forma en que soñamos los abortos, donde cada quién pueda decidir cuándo, cómo y dónde acceder a un aborto. Red Compañera ha sido la manada de este movimiento abortero transnacional que anima, ¡y cuanto sirve animar! En nuestro activismo, hemos celebrado juntas los logros de todas y hemos defendido juntas las luchas de todas. Red Compañera nos ha hecho más grandes y hemos estado protegidas por la inteligencia y amorosidad de las compañeras y compañeres que la integran. Encontrarnos nos revitaliza no sólo anímicamente sino también en el intercambio técnico de nuestros saberes, hemos compartido experiencias donde los abortos pueden estar libres al menos, libres de los ojos del patriarcado.


