“El aborto es legítimo”

Desde un país de Centroamérica, Charytín afirma que la apuesta es que las mujeres consideren el aborto como legítimo, propio y autónomo. “Un derecho que nos construye en verdaderas ciudadanas. Ahí está la riqueza de nuestro quehacer”, subraya esta activista. Con ella, continúa la serie de encuentros con acompañantes de aborto de la Red Compañera de América Latina y el Caribe.
Por Laura Rosso
Charytín recuerda que comenzó su activismo a los 17 años, acompañando a “chavalas” para que pudieran abortar en un país donde la prohibición es total. Desde entonces, forma parte de una ONG y a sus 18 años ya cuestionaba a quienes decían que los abortos se podían hacer hasta las siete semanas y “metían miedo a las compañeras”. Ella y otras compañeras insistieron en ampliar esos plazos y, mediante formación feminista y acceso a información, aprendieron a acompañar abortos más allá de las siete semanas de gestación.
También recuerda la disputa inicial en torno a la medicación: “Había rechazo, como una desconfianza”. Habla de lo que ocurría hace veinte años, pero su impulso feminista la empujó a actuar: “Si ellas no lo hacen, lo hago yo. Si ellas no quieren acompañar, pues acompañemos nosotras”. Así empezaron a quitarles poder a los médicos y a poner en cuestión que fueran los únicos capaces de hacer abortos.
Formación, lucha y solidaridad
Se define como una activista “bastante radical” en cuanto a aprender técnicas médicas para acompañar abortos. Lo hizo porque sabía que las puertas que podían abrirse eran muy pocas y costosas: “los médicos cobran mucho dinero”. Hoy sigue acompañando junto a sus compañeras y, a través de otras activistas, conocieron la Red Compañera de América Latina y el Caribe.
“La Red es muy importante -dice-. Es bonito aprender unas de otras porque cada país tiene un contexto distinto, los países centroamericanos tienen otra cultura: aquí el aborto es un tema tabú, un tema del que nadie quiere hablar porque está súper penalizado y la influencia religiosa es muy fuerte”. La Red le enseñó a acompañar abortos de más de 17 semanas, a conocer más sobre la medicación y a saber qué hacer ante una hemorragia o una anemia. “Puedo llamar a cualquier compañera de la Red contando algún problema y sé que van a darme una respuesta”. Además, valora las formas organizativas horizontales: “Siento a la Red Compañera como un espacio con mucho poder, un espacio abierto, respetuoso y sin liderazgos horribles”.
Redes que sostienen la lucha
En 2018, la Red en la que activa Charytín sufrió bajas cuando varias de sus compañeras tuvieron que cambiar sus lugares de residencia. Aun así, el activismo continuó: “Las compañeras siguen acompañando donde estén: en Costa Rica, en Estados Unidos, en México, en todos los países centroamericanos y en España, también”. Las redes permitieron cubrir territorios y reforzar lazos: hoy la Red suma alrededor de 50 integrantes.
Para Charytín el feminismo se expresa en las mujeres que después de abortar deciden acompañar a otras. “La transformación está en ese granito de arena, en lo que hacemos todos los días. El feminismo no es solo salir a la calle a marchar, es transformarlo todo, es llegar a las mujeres pobres, sin empleo, con muchos hijos y mucha presión social en sus comunidades, en sus casas. Esas mujeres a las que estamos llegando son las que van a transformar el mundo”.
Acompañamiento y resistencia
El activismo de Charytín se desarrolla en un contexto donde no es posible visibilizarse públicamente. Por eso valora la voz de compañeras de otros países que sí pueden salir a la calle y hacer visible su lucha: “Nos da fuerza y les da fuerza a las que están en otros lugares. Tenemos que seguir movilizando, hablando y denunciando lo que pasa en nuestro país. Aquí no se rinde nadie”. También advierte sobre la importancia de la tecnología para ampliar la formación y el acceso a información: “Es necesario seguir transformando a través de la tecnología. Tenemos que meterle a eso para que las chavalas entren a ese mundo, se formen, incidan y sigan aprendiendo. La formación es vital”.


“El aborto es legítimo”, dice Charytín, y esa frase resuena como un eco. “Es legítimo porque es mi decisión”, remarca. Agrega que la legitimidad no depende únicamente de la legalidad: la Red Compañera apunta a que las mujeres reconozcan el aborto como legítimo y lo consideren como libre. “Si cambiamos las conciencias, las mujeres van a poder abortar donde sea y en algún momento el Estado y los países se van a ver obligados a dejar que el aborto sea libre”. Para ella, la lucha es esa: que los Estados entiendan que el aborto debe ser legal, gratuito y parte de los derechos reproductivos.
La Red Compañera apuesta a que las mujeres tengan conciencia de que el aborto es un derecho. “Ese es nuestro horizonte más allá de lo legal. El aborto se ha hecho clandestinamente por años y las mujeres han accedido de esa manera. Pero ahora, se está visibilizando y perdiendo su estigma de ‘gran pecado del mundo mundial’. Por eso, el aporte de la Red Compañera es invaluable. Es difícil que nos paren ahora”.
Para información sobre acompañamientos a abortar, podés conectar en:
https://www.instagram.com/abortoaca
https://redcompafeminista.org/
www.socorristasenred.org
