Un vademécum obstétrico que reconoce saberes, legitima prácticas y fortalece los servicios de salud sexual y (no) reproductiva

Por Laura Rosso

“Una herramienta sanitaria de suma importancia para el acceso a la salud sexual reproductiva y no reproductiva que permite ordenar y fortalecer la provisión de servicios jerarquizando el rol de las obstétricas, porque donde hay obstétricas hay calidad de la atención y garantía de derechos”, dijo Carlota Ramirez, directora provincial de Equidad de Género en Salud. Así abría el encuentro por la presentación del vademécum Obstétrico de la Provincia de Buenos Aires, que se realizó el miércoles 2 de septiembre  en la Escuela de Gobierno en Salud Floreal Ferrara, en la ciudad de La Plata. “Una herramienta que llevó muchos años de trabajo, que cuenta con evidencia científica y que va a fortalecer a los equipos de salud con una mirada de equidad territorial”, continuó Carlota. En la provincia de Buenos Aires hay unas 2700 obstétricas y están en el primer nivel de atención y en los hospitales, este vademécum implica también un marco jurídico de seguridad para garantizar el acceso de calidad a todas las políticas de salud sexual reproductiva y no reproductiva y otorga la posibilidad de prescribir medicamentos como el misoprostol y la mifepristona, luego de la consejería. Un gran logro para la salud pública en la provincia de Buenos Aires.

Majo Tirao es integrante de la Red de Profesionales por el Derecho a Decidir y trajo en su voz la de muchas obstétricas de la provincia: “Es un día histórico para nuestro colectivo, para poder generar autonomía en nuestras prácticas. Ancestralmente las parteras acompañamos a las mujeres y personas con capacidad de gestar en todo su proceso de salud sexual reproductiva y no reproductiva: cuando esos embarazos son queridos las acompañamos amorosamente y cuando no lo son, también. Seguramente alguna vez entró al consultorio alguien que les dijo ‘estoy embarazada, pero no quiero continuar con esta gestación’. Bueno, ¿qué hacemos con esto? ¿En qué lugar nos vamos a posicionar?
¿Cuál es nuestro rol como garantes de derechos? Todas esas preguntas están en la cabeza y ahí es cuando nos asumimos como garantes de derechos sexuales, reproductivos y no reproductivos”. 

Jerarquizar la profesión y garantizar derechos

Majo recordó que en 2009 formaban parte de los dispositivos de reducción de riesgos que tomaban del modelo de profesionales de la salud de Uruguay para poder acompañar. Más adelante, en 2012 vino el fallo FAL de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que fue esclarecedor para quienes trabajaban en garantizar abortos. Luego, con la sanción de la ley 27.610, en 2020, las obstétricas siguieron formando parte de equipos que acompañan: “Siempre acompañamos con un médico, una médica, trabajadoras sociales, psicólogas, nuestras grandes aliadas en este camino”, contó. “Trabajamos según nuestro marco legal en el pre y en el posaborto para que una consejería tenga atención de calidad, información pertinente, competente y actualizada científicamente, para que a la persona se le brinde autonomía en la toma de decisiones con una escucha activa, todas herramientas del momento del preaborto. Y para esto necesitamos una tecnología pertinente para la garantía de un aborto seguro, que es el misoprostol. Luego pudimos incorporar la mifepristona, que hace que las personas aborten con menos dolor, porque eso también es importante”.

Pero muchos de esos equipos no tienen un médico o una médica en el centro de salud que recete la medicación. “Entonces esa persona tiene que ir a otro centro de salud a buscar la medicación, con todo lo que significa eso en relación a las barreras. Y no hablo de barreras institucionales sino de un contexto en donde muchas de las usuarias comen una vez por día”. siguió Majo. “¿Qué pasa con esto? Las dejamos en desprotección”. 

Por eso, este vademécum no solamente va a jerarquizar la profesión de las obstétricas, sino que también va a redundar en beneficios para todas esas mujeres y otras personas con capacidad de gestar que eligen atenderse en centros de salud o en hospitales. 

Majo subrayó que se inicia una nueva etapa: “Tenemos que estar juntas, tenemos que aunar fuerzas, acompañarnos entre colegas, construir las condiciones necesarias para que este avance normativo se traduzca efectivamente en mejoras para las prácticas en servicios de salud. El vademécum representa mucho más que una actualización de un listado de medicamentos, representa el reconocimiento, la autonomía, la jerarquización profesional y sobre todo una herramienta para garantizar derechos”, señaló.

Fortalecer posibilidades resolutivas de las obstétricas

En el mismo encuentro, Silvina Ramos, integrante de CEDES (Centro de Estudios de Estado y  Sociedad) y REDAAS (Red de Acceso al Aborto Seguro de Argentina), dijo: “Creo que no estamos hablando solamente de fortalecer las competencias de un colectivo profesional, sino que también estamos hablando de una decisión de políticas sanitarias, de una política sanitaria dispuesta a reconocer y dignificar el trabajo de las obstétricas y a generar mejores condiciones para garantizar el derecho a la salud. Porque cuando un sistema de salud amplía las tareas que pueden realizar sus equipos de acuerdo con su formación, con la evidencia disponible y con las necesidades de la población, lo que hace es responder más y mejor”. 
Enseguida continuó: “Fortalecer la capacidad resolutiva de las obstétricas significa reducir demoras, evitar derivaciones innecesarias y fundamentalmente acercar las respuestas a los lugares donde las personas concurren”. También agregó otra dimensión importante de señalar: “La salud sexual y reproductiva cambió. Hoy tenemos leyes y experiencias de políticas públicas que hace algunos años no teníamos. Pero también cambió la obstetricia. Hoy la práctica obstétrica no puede ni debe pensarse limitada a la atención del embarazo y el parto, incluye anticoncepción, salud menstrual, atención a lo largo de todo el ciclo de vida de las personas, atención postaborto, entre otros servicios”. Las obstétricas, así, pueden participar de toda la línea de atención, brindar información y consejería, indicar y prescribir medicamentos, administrarlos y realizar el seguimiento. 

Por eso, este vademécum tiene un valor político e institucional. Porque legitima prácticas y crea las condiciones para que quienes sostienen cotidianamente el sistema de salud puedan trabajar plenamente. 

Persistir y dar los debates 

Para el cierre, el Ministro de Salud de la provincia Nicolás Kreplak dijo que hacía tiempo no estaba en un acto donde hay “una reivindicación de la construcción de un colectivo”. “Es un día importante porque reconoce muchas cosas, no solo el trabajo del Ministerio y de muchas compañeras con enorme capacidad de organización, sino una lógica de trabajar con el resto de las organizaciones como universidades, espacios científicos, académicos, de militancia y territoriales. Hay un ida y vuelta en la construcción entre el Estado y la población y eso se ve hoy en quienes estuvieron participando y acompañando con investigación y con militancia”.

Sobre el trabajo de las obstétricas dijo que cumplen un rol que es indispensable: “Están en los territorios acompañando, entonces si no le podemos dar al equipo de salud capacidad resolutiva, entonces es muy difícil que podamos mejorar esa perspectiva”. 

Al concluir subrayó que las feministas le han enseñado mucho al resto de la política: “Primero hay que persistir y segundo hay que dar los debates amplios y con capacidad de seguir incorporando distintas perspectivas y matices”. 


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