Antes, durante y después
Ámbar, 31 años, Quilmes, Buenos Aires.
Estamos todos en plena pandemia, en una alerta constante, todo por algo tan diminuto como un virus.
Y un día, mi mundo, mi pequeño mundo, se vio alertado también por algo tan diminuto como este virus, menos letal, pero igual de revolucionario…
Estaba embarazada.
Las posibilidades de repente eran Infinitas y por suerte no estaba sola. Mi pareja estuvo conmigo todo el tiempo y así llegamos a Las Revueltas. Esas mujeres que vi tantas veces en las marchas caminando por nosotras. Por todas nosotras.
La llegada a las revueltas me contactó con una de esas mujeres que te dan ganas conocer y de tener en tu vida.
Pasamos horas hablando sobre lo que teníamos que hacer, sobre lo que podía y no podía pasar, diciéndome cómo cuidarme y cómo pasar el proceso lo mejor posible.
Me dijo lo que me podía pasar y lo que no. Hizo que me conecte conmigo misma y con lo que pasaba…
Miles de preguntas que ella contestó con un amor y una dedicación que, lo juro, sentí que estaba hablando con la hermana mayor que no tengo. Nos contuvo, nos acompañó, fue psicóloga, médica y amiga todo el tiempo.
En esta etapa mundial que estamos pasando, en esa etapa que nos tocó pasar, ella fue un respiro para ambos. Nos ayudó a pasar el proceso de forma natural, con mucha tranquilidad, sabiendo que ella estaba para nosotros.
Estuvo antes para mostrarnos el panorama; durante para despejar dudas y acompañarnos de forma super amorosa. Cuando todo terminó espero con ansias la ecografía para estar seguras de que todo salió bien.
Y así fue.
Sin complicaciones, teniendo a alguien que velaba por mi cuidado y por nuestra decisión. Mi decisión.
Lo dije mil veces, pero hoy lo siento más que nunca. La maternidad será deseada o NO será.
Le agradezco infinitamente a Ella que estuvo para mí hasta altas horas de la noche. Que se hizo un tiempo en su vida para ayudar a una completa desconocida con tanto amor y sororidad. Necesitamos más mujeres como Ella.
Nos necesitamos entre todas.